Saint Mary of the Angels homilies and reflections

Holy Thursday, March 28, 2013 Fr. Grégoire Catta, SJ

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Holy Thursday – March 28- 2013 – St Mary of the Angels

In the readings today, we heard two stories of what happened during the last supper. In his letter to the Corinthians St Paul told us about how Jesus shared the bread saying “this is my body” and passed around the cup saying “this is my blood.” In the gospel of John we have heard another story: Jesus washes the feet of his disciples. The two events are intimately connected. After both of them Jesus says: “do as I did for you,” “do this in remembrance of me.” This means that being Christians, being followers of Jesus is simple. We have to do those two things as he did: celebrating the Eucharist and washing one another’s feet.

En las lecturas de hoy, escuchamos dos historias sobre lo que pasó durante la última Cena. En su carta a los Corintios, el apóstol Pablo nos cuenta cómo Jesús compartió el pan diciendo “es mi cuerpo” y la copa diciendo “es mi sangre”. En el evangelio de Juan escuchamos otra historia: Jesús lava los pies a sus discípulos. Los dos eventos están íntimamente conectados. Después de cada uno de estos momentos Jesús dice: “hagan lo que yo hice por ustedes”, “háganlo en conmemoración mía”. Eso significa que ser cristiano o cristiana, ser seguidor de Jesús, es simple. Tenemos que hacer las dos cosas que Jesús hizo: celebrar la Eucaristía y lavar los pies unos a otros.

Our identity as Christians is encapsulated in those two things: celebrating the Eucharist and washing one another’s feet.
Celebrating the Eucharist is welcoming the presence of God in our midst: the presence of God in the Word that we listen, the presence of God in the community that we constitute, the presence of God in the bread and the wine consecrated. It is welcoming the presence of God and giving thanks to God just as Jesus did. And by doing all of this we are transformed.
Washing the feet of one another’s is taking care of one another especially of those who are most in need: the sick, the elderly, the children, the marginalized, those who suffer... And not simply taking care of others in personal relationships but also through working for more social justice, for a better recognition of each one’s dignity at work and at home, for eliminating violence and building peace…

En efecto, nuestra identidad de cristianos y cristianas está condensada en estas dos cosas: celebrar la Eucaristía y lavarse los pies unos a otros.
Celebrar la Eucaristía es acoger la presencia de Dios en medio de nosotros: la presencia de Dios en la Palabra que escuchamos, la presencia de Dios en la comunidad que formamos, la presencia de Dios en el pan y el vino consagrados. Es acoger la presencia de Dios y dar gracias a Dios como Jesús dio gracias a su Padre. Y haciendo todo esto, nos transformamos.
Lavarse los pies unos a otros es preocuparse unos por otros y especialmente por los que más necesitan: los enfermos, los ancianos, los niños, los marginados, los que sufren… Ahora, no simplemente preocuparse por otros individualmente, sino también a través de acciones orientadas a la justicia social, al mejor reconocimiento de la dignidad de cada persona en la casa y en el trabajo, acciones orientadas a eliminar la violencia y construir la paz…

Yes, we are followers of Jesus Christ, we are Christians, when we do our best to celebrate the Eucharist and wash one another’s feet. But these are not two separate tasks. It is not that among Christians there are those who are in charge of the Eucharist and those who are in charge of the washing, those who are in charge of praying and giving praise to God and those who are in charge of taking care of others and working for justice. It is not that in our own life we have to separate our time and say: now it’s time for prayer and Eucharist, and tomorrow it will be time to think at those who are in needs.
There was only one last supper, and Jesus gave us one command: “do as I did in remembrance of me.” Jesus really connected intimately the Eucharist and the washing of the feet, so it is our duty not to disconnect them!

De verdad, estamos siguiendo a Jesucristo, somos cristianas y cristianos, cuando tratamos, lo mejor que podemos, de celebrar la Eucaristía y de lavarnos los pies unos a otros. Pero, estas no son dos obras separables o separadas. No hay en medio de la comunidad cristiana los que están en cargo de la Eucaristía y otros que están en cargo del lavamiento de los pies, los que se encargan de orar y dar gracias a Dios y otros que se encargan de preocuparse por otros y trabajar por la justicia. Así mismo, en nuestra vida, no tenemos que separar el tiempo: ahora es el momento para la oración y la Eucaristía y mañana pensaré en los que necesitan.
Fue solamente una última Cena y Jesús nos dio un singular mandamiento: “hagan lo que hice, en conmemoración mía”. Jesús conectó íntimamente la Eucaristía y el lavamiento de los pies.
Entonces, nosotros no debemos desconectarlos!  

How can we keep the Eucharist and the washing of the feet always connected in our lives? Let me give you two ideas (but you will surely have others).

¿Cómo podemos mantener la Eucaristía y el lavamiento de los pies siempre conectados en nuestras vidas ? Permítanme compartir dos ideas (seguramente ustedes tienen otras más !)

First, when we come to mass we come to encounter the Lord and we celebrate in thanksgiving God’s healing and nourishing presence in our midst. This is the moment when we focus a lot on the presence of God in our midst. But God is not present simply at mass. As pope Francis wonderfully said yesterday: “Jesus does not have a house because his house it is us, it is the people.” We are invited to recognize the presence of Jesus in each one of our brothers and sisters. Of course it is not always easy to recognize Jesus in others. But, it is not easy to recognize Jesus in a little piece of bread either. And nonetheless we make this effort at each mass! So let’s make our efforts to recognize the presence of God during mass an exercise for recognizing the presence of Jesus in our brothers and sisters, those whom we love and those we find difficult to love.

Primero, cuando venimos a misa, venimos a encontrar al Señor y dar gracias a Dios por su presencia que nos sostiene y nos conforta. Ponemos mucha atención a la presencia de Dios. Pero Dios no está presente únicamente en la misa. Como el papa Francisco dijo ayer: “Jesús no tiene una casa porque su casa es cada uno de nosotros, es la gente”. Estamos invitados a reconocer la presencia de Jesús en cada uno de nuestros hermanos y hermanas. Claro, no siempre es fácil reconocer a Jesús en los demás. Pero, tampoco es fácil reconocer a Jesús en un pequeño fragmento de pan. Sin embargo, hacemos este esfuerzo en cada misa! Entonces hagamos que nuestros esfuerzos por reconocer a Jesús presente durante la misa sea también un ejercicio por reconocer la presencia de Jesús en nuestros hermanos y hermanas, en los que amamos y en los que tenemos dificultades para amar.

Second idea. When we are engaged in helping someone, in paying attention to the needs of others, in trying to contribute to improve our world, let’s keep in mind that this is a form of prayer, a form of turning ourselves to God, a form of praising God. Jesus said: “what you did to the least of these, you did it to me.” (Mt 25:40) We do not take care of others because Jesus told us to do so, but because this is the very place where we find and love him.

Segunda idea. Cuando nos comprometamos a ayudar a alguien, cuando nos preocupamos por las necesidades de otros, cuando tratamos de mejorar nuestro mundo, recordemos que es una forma de oración, una forma de orientarse a Dios, una forma de dar gracias a Dios. Jesús dijo: “lo que hicieron por uno de los más humildes, por mí mismo lo hicieron”. No nos preocupamos por los otros porque Jesús nos mandó hacerlo, sino porque este es el lugar donde encontramos a Jesús y podemos amarlo.

Today, as we will in a very special way remember what Jesus did during the last supper: washing the feet of his disciples and instituting the Eucharist, let us pray the Holy Spirit that we may live in our lives the intimate connection of those two elements of our Christian identity. 

Hoy, vamos a recordar de una manera muy especial lo que Jesús hizo durante la última Cena: el lavamiento de los pies de sus discípulos y la institución de la Eucaristía. Pidamos al Santo Espíritu que nos ayude a vivir en todas las dimensiones de nuestra vida la conexión profunda entre los dos elementos de nuestra identidad cristiana: la eucaristía y el lavamiento de los pies.    

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