El jueves pasado estuve rezando en la capilla de la comunidad Jesuita en Puebla Mexico. Sabiendo que el próximo jueves, estaríamos celebrando el jueves santo,
empezé a refleccionar sobre esta celebración tan linda y conmovedora. En esta capilla,
no hay un altar separado, lejos de la comunidad. En el centro de la capilla
hay una mesa que la comunidad usa para
la Misa. Es una mesa, cuadrada, hecha de Madera alrededor
de la cual, 12 personas puedan sentarse. En el centro de la mesa
está ubicada la Bíbilia, la palabra de Dios. Me pude reunir con la comunidad
en una Eucaristía y lo que me tocó fue la experiencia sencilla de ser reunidos alrededor de la mesa. Aunque la mesa en la
época de Jesús fue algo diferente, mas cercana al piso con los asistentes a la cena reclindándose, el símbolo de los discípulos
reunidos con Jesús, alrededor de la mesa, es la misma que celebramos esta noche, el jueves Santo.
Como ya hemos oido en la lectura de la carta de San Pablo,
fue durante una cena, alrededor de una mesa que Jesus eligió revelar el signficado de su vida en una acción de gracias, recordando
la fidelidad de Dios a él y a su pueblo. Es realmente increible cuando piensan en esto. Toda su vida, todos los momentos de
cada día que había vivido estuvieron presentes en esta acción de gracias y en
este acto de entregarse y derramarse por los demas. Fijense! Es como
si nosotros pudiéramos resumir nuestras vidas en un unico acto y encontrar un símbolo vivo que pudiera revelar el misterio
de nuestras vidas, diciendo Aquí estoy. Soy Yo. Toma y Recibe. En esta ultima cena, Jesus dice a sus amigos. Soy yo. Tomen
y Coman! Toman y Beban! Que maravilla que tenemos el pan y el vino que es mas que un símbolo. Sino la verdadera presencia
de Jesús que recibimos y compartimos el uno con el otro.
Vuelvo en mi imaginación a la mesa en la capilla, tan sencilla, hecha por las manos humanas, un material
que se puede tocar y sentir. Como la Madera de la Cruz que nos recuerda del
sacrificio de la vida de jesus, la Madera de la mesa me recordó
de la invitación que Jesús nos ofrece a reunirnos con él para que nos alimente con su vida y con su amistad. Que maravilla!
En esta celebración, sin embargo, experimentamos algo más. No solo tiene que ver con el cuerpo y
la sangre de Cristo que compartimos, sino la acción de servicio para los demás que nos da como
un ejemplo. Ya hemos oido como Jesú se levantó de la
mesa y empezó a lavar los pies de los discípulos.
Desde esta acción increiblemente íntima en el don de su cuerpo y sangre, se mueve a otra acción igualmente
íntima, la de los lavatorio de los pies. Jesus asume la postura del serviente, del criado. En este acto tan íntimo Jesus nos muestra como nosotros, sus discipulos, deben vivir. Desde la mesa de la Eucaristía, nos debemos mover
al servicio. Nosotros debemos tomar la posición del serviente
para los demás.
Este es el movimiento de nuestras vidas cristianas que es perfectamente realizado en la acción de
gracias y el lavatorio de los pies que Jesus modela para nosotros. Somos, todo, llamados a tomar nuestros lugares a la mesa del Senor Jesus para recordar
de que cuanto él desea compartir su vida con nosotros para que sirvamos humildemente a los demás.