Saint Mary of the Angels homilies and reflections

Jueves Santo. 9 de abril de 2009. Bob VerEecke, SJ
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Jueves Santo.  9 de abril de 2009.  Bob VerEecke, SJ

El jueves pasado estuve rezando en la capilla de la comunidad Jesuita en Puebla Mexico. Sabiendo que el próximo jueves, estaríamos celebrando el jueves santo, empezé a refleccionar sobre esta celebración tan linda y conmovedora. En esta capilla,  no hay un altar separado, lejos de la comunidad.  En el centro de la capilla hay una mesa que la comunidad usa para la Misa. Es una mesa, cuadrada, hecha de Madera alrededor de la cual, 12 personas puedan sentarse. En el centro de la mesa está ubicada la Bíbilia, la palabra de Dios.  Me pude reunir con la comunidad en una Eucaristía y lo que me tocó fue la experiencia sencilla de ser reunidos alrededor de la mesa. Aunque la mesa en la época de Jesús fue algo diferente, mas cercana al piso con los asistentes a la cena reclindándose, el símbolo de los discípulos reunidos con Jesús, alrededor de la mesa, es la misma que celebramos esta noche, el jueves Santo.

 

Como ya hemos oido en la lectura de la carta de San Pablo, fue durante una cena, alrededor de una mesa que Jesus eligió revelar el signficado de su vida en una acción de gracias, recordando la fidelidad de Dios a él y a su pueblo. Es realmente increible cuando piensan en esto. Toda su vida, todos los momentos de cada día que había vivido estuvieron  presentes en esta acción de gracias y en este acto de entregarse y derramarse por los demas. Fijense! Es como si nosotros pudiéramos resumir nuestras vidas en un unico acto y encontrar un símbolo vivo que pudiera revelar el misterio de nuestras vidas, diciendo Aquí estoy. Soy Yo. Toma y Recibe. En esta ultima cena, Jesus dice a sus amigos. Soy yo. Tomen y Coman! Toman y Beban! Que maravilla que tenemos el pan y el vino que es mas que un símbolo. Sino la verdadera presencia de Jesús que recibimos y compartimos el uno con el otro.

 

Vuelvo en mi imaginación a la mesa en la capilla, tan sencilla, hecha por las manos humanas, un material que se puede tocar y sentir. Como la Madera de la Cruz que nos recuerda del sacrificio de la vida de jesus, la Madera de la mesa me recordó de la invitación que Jesús nos ofrece a reunirnos con él para que nos alimente con su vida y con su amistad. Que maravilla!

 

En esta celebración, sin embargo, experimentamos algo más. No solo tiene que ver con el cuerpo y la sangre de Cristo que compartimos, sino la acción de servicio para los demás que nos da como un ejemplo. Ya hemos oido como Jesú se levantó de la mesa y empezó a lavar los pies de los discípulos.

Desde esta acción increiblemente íntima en el don de su cuerpo y sangre, se mueve a otra acción igualmente íntima, la de los lavatorio de los pies. Jesus asume la postura del serviente, del criado. En este acto tan íntimo Jesus nos muestra como nosotros, sus discipulos, deben vivir. Desde la mesa de la Eucaristía, nos debemos mover al servicio. Nosotros debemos tomar la posición del serviente para los demás.

 

Este es el movimiento de nuestras vidas cristianas que es perfectamente realizado en la acción de gracias y el lavatorio de los pies que Jesus modela para nosotros. Somos, todo, llamados a tomar nuestros lugares a la mesa del Senor Jesus para recordar de que cuanto él desea compartir su vida con nosotros para que sirvamos humildemente a los demás.

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