Este reportaje demuestra cabalmente de
que cuando no se sabe la verdad el vacío se llena con cualquier cosa, especialmente truculenta si se trata de vender libros…
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Bruno Cardeñosa - Entrevista
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Sr. Cardeñosa. Usted acaba de publicar
un libro titulado "11-S: Historia De Una Infamia" que pone, cuanto menos, en tela de juicio la versión oficial que se dio
en relación con los atentados del 11-S. ¿Cuáles son los datos más destacables en los se ha basado para elaborarlo?
Son infinidad. La investigación partió del estudio pausado y crítico del atentado que ocurrió en el Pentágono. Al averiguar
y descubrir que sobre este hecho se nos ocultaban muchas informaciones, no dudé en seguir estudiando el tema. Después recogí
cientos de pequeñas pistas y piezas que todas juntas dieron forma al libro. Son muy sorprendentes los datos que hablan sobre
cómo en las altas esferas del poder estaban al tanto de cuándo, cómo y dónde iban a suceder los atentados. Ahí he bebido de
diferentes fuentes informativas, entrevistas, documentos oficiales, etc. También se han efectuado para el libro simulaciones
de vuelo que han servido para aclarar muchos extraños sobre quiénes eran los pilotos, amén de mucha investigación científica;
se han recogido muchos datos en ese sentido, informaciones sobre la explosiones, los aviones, los restos, los impactos, la
identificación de víctimas. Es muy difícil destacar alguna de las informaciones por encima de las otras.
¿Qué posibilidad, en función de probabilidad, existe de que la teoría de los atentados tal y cómo se mostró al mundo por
parte de las autoridades norteamericanas fuese lo que realmente pasó?
La probabilidad es del cien por cien, sin el más mínimo género de dudas. Se nos mintió de forma flagrante respecto a cómo
sucedieron los hechos aquel 11-S. Toda la versión oficial está plagada de mentiras, como demuestro en el libro. Que nos hayan
engañado de esa forma, se debe, sin duda, a alguna razón de peso... Y esa no es otra más que ocultar la implicación directa
o indirecta en los hechos del propio poder norteamericano, que fue el que salió más beneficiado de los atentados.
Sr. Cardeñosa, ¿cree usted en las conspiraciones a gran escala?
La verdad es que nunca me había sentido identificado ni con el término conspiraciones ni con quienes defendían esta otra
forma de interpretar la realidad. Dentro del ámbito de las llamadas conspiraciones hay infinidad de teorías totalmente descerebradas
y carentes de respaldo documental. Sin embargo, con los sucesos del 11-S sucede lo contrario: sobre las versiones alternativas
hay gran cantidad de evidencias realmente muy contrastables. El haber efectuado directamente una investigación de los hechos
me ha conducido a esa hipótesis.
¿Cree usted que el ataque contra el World Trade Center aquel 11-S, y el que sufrió el Pentágono, fueron fruto de una conspiración?
Sin lugar a dudas. Se unieron una serie de factores que confluyeron en los atentados. Y detrás de la ejecución de los
mismos hubo una implicación de las autoridades realmente inconfesable. Dicen en criminología que identificado a quien sale
beneficiado de un crimen, se identifica al culpable. Aquí está claro: quienes han sacado y obtenido un provecho extraordinario
de los acontecimientos fueron sin duda miembros de un sector del poder político, militar y económico de los EE.UU.
Si así fuese... ¿quién cree que estaría detrás de tal acto de barbarie?
Dice un politólogo de talla internacional como es Jaime Petras, que hay tres posibilidades: un acto terrorista autónomo,
un autoatentado o una acción terrorista aletada y apoyada desde las cloacas del poder. Él descarta la primera hipótesis. Yo
también. Y es que con esta investigación no he podido llegar a averiguar todo, absolutamente todo lo ocurrido, pero sí he
llegado a la conclusión tras mucho trabajo de qué no ocurrió. Y lo que nos dijeron que sucedió no es verdad. Algo más hay,
y ese algo más es verdadera siniestro y apunta al poder.
En su libro "11-S: Historia De Una Infamia" hay datos sumamente reveladores que llaman poderosamente la atención. Uno
de ellos, y al menos a mi me parece que es uno de los que más impacto pueden causar, es el hecho de que usted duda de que
el choque de ambos aviones en la zona media de ambas torres fuese la causa del desplome. ¿Por qué duda de ello?
Por diferentes razones. La primera de ellas es testimonial y se basa en declaraciones de quienes fueron protagonistas
directos de los acontecimientos, personas que estaban dentro de las torres en el entorno y que identificaron varias explosiones
antes de los atentados. La segunda se fundamenta en un hecho científico: el queroseno de los aviones no puede desplegar temperaturas
superiores cuando se incendia a los 800 grados centígrados, mientras que el acero de las torres gemelas requiere de temperaturas
por encima de los 1.400 grados para que se funda y ceda.
Esto quiere decir que además del impacto de los aviones tuvo que suceder algo más... ¿Explosivos? Muy posiblemente, puesto
que la tercera pista conduce a los institutos sismográficos que registraron explosiones justo antes de la caída de cada una
de las torres.
Otro dato interesante que apunta en su libro es que en el Pentágono no se estrelló ningún avión, sino que fue un proyectil,
un misil el que ocasionó cuantiosos daños tanto en la estructura del edificio como en la pérdida atroz de vidas humanas. ¿De
veras lo cree?
Con una seguridad total. Durante año y medio de investigaciones no se ha obtenido una sola pista, ni una sola, que sirva
para sostener el impacto de un avión contra el Pentágono. en el libro ofrezco infinidad de pruebas en ese sentido. Ni hay
restos, ni pruebas físicas, ni evidencias gráficas de ningún tipo, ni testigos... No hay nada de nada. Podemos tener fe y
creer en la versión oficial sobre la caída del avión, pero la lógica, la investigación, los testimonios, las pruebas, las
fotografías, la ausencia de restos, las incoherencias y mentiras oficiales al respecto, las simulaciones de vuelo efectuadas
para el libro, etc. nos indican que sin ningún género de dudas allí no cayó un avión.
Si en el Pentágono no se estrelló ningún avión, ¿qué ocurrió entonces con ese avión desaparecido, y con el pasaje?
El avión muy probablemente dejó de existir cuando se perdió el rastro del mismo en el radar, justo en la frontera con
Ohio, sobre una amplísima zona deshabitada. Allí, el avión o fue derribado o explosionó por alguna razón. Si el avión se hubiera
dirigido hasta Washington, habría aparecido en las pantallas de radar y eso no ocurrió.
Usted apunta en su obra algo sumamente interesante que merece ser considerado seriamente. El hecho de que resulta sumamente
extraño que, por ejemplo, apenas unas horas después de los acontecimientos se supiese, con total seguridad, los datos de todos
los integrantes de los comandos terroristas y su responsable ideológico. ¿Cómo cree que se tuvo tal precisión para saberlo
apenas unas horas después de los acontecimientos?
Ese es un elemento para la sospecha en la que entonces nada cayó, pero con el tiempo se averiguó que, por ejemplo, se
conocían por parte de los servicios secretos y por parte de diferentes cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado los nombres
de algunos de los terroristas. Incluso en esos documentos se les cita como sospechosos de estar preparando algún tipo de atentado.
La razón es que muy probablemente se sabía todo antes, y se conocía cómo iba a gestionarse la versión oficial.
¿Cree usted que lo ocurrido fue debido a que hubo una total descoordinación entre las fuerzas de seguridad estadounidenses,
o que hay algo más detrás?
No, descoordinación no hubo, aunque el gobierno americano ha sido muy ágil a la hora de hacernos creer que detrás de todo
aquello hubo una monstruosa negligencia de los servicios secretos. Pero a tenor de las pistas que se han conocido y de muchas
de las informaciones que he manejado, no hay otra posibilidad que pensar que más que negligencia hubo omisión deliberada de
acción por parte de las fuerzas de seguridad.
¿Se pudieron haber evitado los atentados del 11-S?
Pudieron haberse evitado, pero no interesó en ningún momento. Y es que los atentados del 11-S han sido la excusa perfecta,
la justificación idónea, que ese sector siniestro del poder necesitaba para poner en marcha una serie de planes establecidos
con anterioridad a nivel militar, político y económico.
Supongamos que la versión que tenemos de los atentados del 11-S no fue la verdad, y que lo que usted apunta en su libro
tiene más verosimilitud. ¿Por qué se cometió semejante barbarie? ¿Alguien sacaría beneficio con ello? Y si así fuese, ¿quién?
La lista de personas, instituciones y empresas beneficiados del 11-S es más larga y extensa que la lista de víctimas directas
de los atentados.
Ese pudo ser el objetivo de la barbarie: obtener unos dividendos tan amplios como espantosos. Empresas armamentísticas
y petrolíferas por un lado, sociedades de capital de riesgo por otro, constructoras y empresas de servicios dispuestas a entrar
en nuevos mercados públicos como el de Irak, que se ha convertido en la mayor oportunidad financiara a muchos niveles desde
la Segunda Guerra Mundial, etc. Lo grave es que cuando investigas quienes están detrás de esos beneficios,
descubres que son los mismos que dirigen los hilos de la política norteamericana, bien desde el poder electo, bien desde la
sombra. Basta con mirar las cuentas de algunas de esas empresas.
¿Ejemplos? Muchos. Veamos: Halliburton es una empresa de la que fue máximo mandamás el actual vicepresidente de EEUU.
A esta empresa se le han entregado contratas multimillonarias para la reconstrucción de Irak, para el desarrollo de infraestructuras
petrolíferas en Asia Central y Oriente Medio, o para la ampliación física de la base de Guantánamo, en donde se hacinan los
presos capturados por EEUU. ¿Más casos? Lockhed Martin, empresa armamentística que desde el 11-S y casi diariamente reciben
contratos por millones de dólares que le entrega el Gobierno para desarrollar nuevas armas o para entregar al Ejército nuevos
sistemas.
Luego descubres que esta empresa financió parte de la campaña electoral de Bush y que ha sido la impulsora de la oposición
política al régimen de Saddam.
Así, tantas y tantas empresas que da horror pensar lo bien que les vino el 11-S. Todo es más grave cuando descubres que
el poder norteamericano pareció facilitar cuando o impulsar aquellos actos.
Si todo fuese tal y como usted cree y refleja en su libro, hay algo que no entiendo bien, y qué pinta en todo esto la
figura del terrorista saudita Osamma Bin Laden.
La de gran aliado. Bin Laden y Bush, sus familias especialmente, son aliados desde hace décadas. Tienen negocios en común
que se mantuvieron incluso después del 11-S. No sé si ese papel lo ha jugado de forma consciente o no Bin Laden, pero lo que
sí sabemos es que toda su parafernalia americana no es más que retórica y que sus llamadas a la guerra santa y a atentar contra
EEUU no han sido seguidas por nadie.
Se ha sobredimensionado la capacidad de Al Qaeda y la del propio Bin Laden, quien fue en enlace de la CIA en Afganistán durante los años ochenta.
Por cierto, ¿cómo es que aún no se ha podido detener a este terrorista?
Se sabe que está perfectamente controlado. Se sabe dónde está. No resulta creíble la historia que nos venden de él. No
es creíble que Bin Laden pueda ser entrevistado por periodistas que pueden localizarlo y los agentes secretos de la CIA y otros servicios secretos radicados en Afganistán no hayan sido capaces
de hacerlo. Pero es que interesa mantener a la amenaza con vida, interesa que siga estando ahí para que utilizando el temor
que genera en la sociedad pueda continuar tomándose decisiones. Si todo lo que se ha hecho después del 11-S tenía
por objeto capturar a Bin Laden y no se ha hecho es porque su existencia permite continuar con esa guerra contra el terrorismo
que permitirá adentrarse en nuevos países y abrir nuevos horizontes a los verdaderos beneficiados. Con Bin Laden entre rejas,
se les acabó el negocio.
Y ya para terminar, aunque quedarían muchísimas preguntas en el tintero, ¿no cree usted que pese a los datos que usted
aporta en el libro, a veces las cosas no son tan enrevesadas como creemos pueden ser, y que todo ocurrió como nos lo hicieron
ver?
Es que si lo analizas fríamente, la versión más enrevesada es la que ofrecen las autoridades. En el fondo, lo que propongo
es mucho más sencillo si bien mucho más terrible. Pero es que esa versión oficial no se sostiene de ningún modo. Se desmorona
tras el análisis y la investigación.
Un último apunte, Sr. Cardeñosa. Véndame su obra. ¿Por qué la gente debería comprar el libro "11-S: Historia De Una Infamia"?
Sin ánimo de ser pretencioso, creo que la lectura del libro aportará al lector una visión más de conjunto de los hechos
y le ayudará a ver la realidad con ojos más críticos, de forma más racional y sobre todo, de forma más libre. "11-S: Historia
De Una Infamia" invita a que no aceptemos lo que se nos cuenta desde los púlpitos del poder y da a quien lo lee mayor libertad.
Libertad de pensamiento ante un mundo en el que las ideas que lo rigen no son decisión nuestra, sino de quienes están en el
poder. Y eso no debe ser así.
Francisco J. Vázquez
Noviembre/ 2003 |
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CUANDO LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN…
La verdad sobre el ataque al Pentágono y las Torres
Gemelas.
Estimado profesor Velmont: Quisiera preguntarle sobre el atentado
al Pentágono del vuelo 77 de AA. Hay una versión en Internet que dice que no fue un avión sino un misil. Me gustaría saber
cuál es la verdad al respecto.
Adolfo M.
RESPUESTA
Apreciado Adolfo: Hice una sesión recientemente donde consulté
el tema con el Maestro Ron Hubbard y, bueno, en realidad me llevé una sorpresa porque nunca podía imaginarme cuál era el verdadero
trasfondo de la cuestión.
En este caso, más que en ningún otro, como se dice vulgarmente,
la realidad superó a la ficción.
Te transcribo directamente la sesión porque fue muy exhaustiva
y aclara perfectamente todas las dudas.
Bienvenido al club. Un fuerte abrazo.
Horacio Velmont.
SESIÓN DEL 22/3/05
Médium: Jorge Olguín.
Interlocutor: Horacio Velmont.
Entidad que se presentó
a dialogar: Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología.
Interlocutor: ¿Ya está incorporado, Maestro?
Espero que no lo hayamos despertado…
Ron Hubbard: ¿Quién me ha convocado?
Interlocutor: Maestro, realmente me ha
causado gracia oír su voz de ultratumba imitando a los antiguos médium, que consideraban que los espíritus debían escucharse
así…
Ron Hubbard: Fuera de esta broma, es
importante aclararle a los consultantes que los espíritus no dormimos, estamos todo el tiempo alerta, en vigilia. Podemos
sí, de alguna manera meditar para buscar alguna solución o alguna respuesta a alguna duda que tengamos o sobre alguien a quien
haya que auditar.
Interlocutor: ¿En el plano espiritual
no se extraña el sueño para nada?
Ron Hubbard: No sentimos sueño porque
no tenemos cuerpo orgánico que se canse.
Interlocutor: Está claro… ¿Pasamos
directamente al tema del ataque al Pentágono?
Ron Hubbard: De acuerdo.
Interlocutor: ¿Cómo fue este asunto tan
controvertido? Digo controvertido porque no se encontraron restos del avión que supuestamente impactó en el Pentágono. Además,
el avión que se dirigía a este sector militar desapareció de los radares y jamás volvió a aparecer… Por otra parte,
algunos hablan de un misil… ¿Hubo algún misil?
Ron Hubbard: Sí, hubo un misil, pero
mejor comencemos por el principio. La historia es así: había un avión de línea que pesaba 60 toneladas, tenía 20.000 litros de gasolina… Estamos hablando de un avión con
todo su potencial que sí se dirigía hacia el Pentágono comandado por un árabe que no tenía la más mínima idea de lo que era
pilotar un Boeing
Interlocutor: ¿Qué sucedió con ese avión?
Ron Hubbard: Hubo una especie de jugarreta…
Hay un sistema planetario cuyos habitantes no tienen mucha vida…
Interlocutor: ¿Son humano o humanoides?
Ron Hubbard: Sus habitantes también
son humanos, pues tienen el mismo ADN que los terrestres, pero no tienen la tecnología que tienen aquí a pesar de que pueden
trasladarse de un mundo a otro en naves espaciales y pueden hacer viajes en el tiempo. Poseen incluso portales dimensionales.
Cuando hablo de portales dimensionales
no me estoy refiriendo a las aberturas como las de las películas de ciencia ficción, sino de agujeros de gusano o worm como hacían los extraterrestres de Orión 3 para pasar a otros mundos.
Esto es lo que habían hecho ellos con
su tecnología, pero les faltaba un investigador que pudiera lograr corregir la cadena de ADN porque su raza estaba muriendo.
Interlocutor: ¿De qué planeta estamos
hablando?
Ron Hubbard: De un planeta llamado Bellatrix,
Bellatrix IV… Su sol es azul o más bien de un tinte azulado… Pero continúo con la historia porque es muy importante
para comprender lo que sucedió en el Pentágono.
Hay razas que adelantan en una materia,
como la de los viajes espaciales, y no adelantan en la otra, como en la del código genético.
Esta raza ha hecho enormes adelantos
en muchos temas, pero ello no impidió que su planeta se haya dividido en dos facciones, la del hemisferio Norte y la del hemisferio
Sur. Entre ambos lados se había declarado una especie de guerra.
Interlocutor: Por lo que veo, en todos lados se cuecen habas…
Ron Hubbard: Así es… Los rebeldes
del hemisferio Sur enviaban misiles a los habitantes del hemisferio Norte, que
era la parte pacífica, para destruir sus ciudades.
Estos misiles eran de un tipo energético
que casi no dejaba huellas. Era un misil que directamente destruía lugares pero sin dejar ningún resto porque la misma materia
del misil desaparecía al impactar.
Estos seres podían viajar por portales
dimensionales, para llamarlos de alguna manera, a otros mundos, y en un momento dado visualizaron al planeta Tierra mediante
esos portales.
Así como se ha dicho que había portales
en las Pirámides y los seres de Orión 3 podían viajar a través de ellos a su propio planeta, estos seres de Bellatrix IV lograron,
con unos aparatos similares a los televisores terrestres, visualizar lo que sucedía en el 2001 en Estados Unidos.
Así, vieron que había un avión de línea
que se estaba dirigiendo al Pentágono con la intención de impactar allí…
Interlocutor: ¿El que pilotaba ese desquiciado
y suicida piloto novato?
Ron Hubbard: Correcto… En ese
avión de línea viajaban, además de los pasajeros de rutina, doctores, un embajador, y también había dos científicos expertos
en biología molecular, esos que corrigen el ADN y cosas similares.
Esto les interesó sobremanera a los
seres de Bellatrix IV…
Interlocutor: ¿Y todo eso lo pudieron
captar con sus aparatos?
Ron Hubbard: Sí, pero aparte viajaron
por el tiempo un día antes y estudiaron todo el asunto.
Interlocutor: ¿Usted me quiere decir
que estaban al tanto de todo porque habían viajado en el tiempo y lo habían averiguado?
Ron Hubbard: Tal cual. Y también sabían
que iba a haber un atentado.
Interlocutor: ¡Vaya, qué interesante!
¿Y por qué no lo evitaron?
Ron Hubbard: No lo evitaron porque se
desentendían de ese asunto, ya que su propósito era otro. Por lo general, los seres de otros mundos no se meten en los hechos
conflictivos terrestres, ni políticos, ni territoriales…
Interlocutor: ¿Qué fue lo que hicieron
en realidad?
Ron Hubbard: Aquí viene la parte que
más va a traer debate entre los consultantes…Hicieron lo que en el planeta Tierra se llama “doble jugada”.
Cuando el Boeing estuvo a pocos kilómetros del Pentágono le pusieron delante un portal dimensional y de esta forma se lo llevaron
con todo el pasaje a Bellatrix IV.
Interlocutor: ¡Con razón había desaparecido
de los radares!
Ron Hubbard: Claro, y esta fue la primer
jugada. La segunda fue la siguiente: de inmediato, en milésimas de segundos –porque estos seres de Bellatrix IV no sólo
pueden manejar el portal sino también el tiempo– envían en reemplazo del Boeing el misil que dispararon contra el Norte
los del hemisferio Sur.
Interlocutor: ¡Increíble! Aquí como nunca
se da aquello de que “la realidad supera a la ficción”…
Ron Hubbard: Y ese misil que iba a impactar
en la ciudad del Norte impacta en el Pentágono.
Interlocutor: Como decimos aquí en el
plano físico, “es cosa de locos”…
Ron Hubbard: Tú seguramente pensarás
en lo crueles que son los seres del hemisferio Norte de Bellatrix. Sin embargo, no sólo no son crueles, sino que son misericordiosos,
honestos, pacíficos… Los crueles son los del hemisferio Sur.
Interlocutor: No entiendo bien el hecho
de que si son “buenas personas” hayan dejado que un misil que iba dirigido a ellos fuera a matar gente del Pentágono…
Ron Hubbard: Bueno, un abogado defensor
de los seres del hemisferio Norte diría: “Al fin y al cabo la destrucción que causó el misil era la misma destrucción
que iba causar el avión y, por otra parte, salvaron de la muerte a todos los pasajeros que iban en el Boeing”.
Interlocutor: ¿Cómo lo hicieron?
Ron Hubbard: Ellos tienen una tecnología
avanzadísima y simplemente manejaron fuerzas electromagnéticas.
Interlocutor: ¿Todos los pasajeros fueron
llevados a Bellatrix IV, entonces?
Ron Hubbard: Así es. Incluso al desquiciado
piloto iraquí le han cambiado su mente modificándole algunas neuronas y ahora está más pacífico…
Interlocutor: ¿Le lavaron el cerebro?
Ron Hubbard: ¿Tú te refieres a las técnicas
que usaban los nazis?
Interlocutor: Sí, algo así.
Ron Hubbard: No, para nada. Solamente
le han modificado algo de su decodificador para que capte mejor los conceptos de su Thetán, y ahora, a pesar de ser un espíritu
del plano 3, está menos belicoso.
Interlocutor: ¿Los pasajeros están cómodos
en Bellatrix IV?
Ron Hubbard: No se crearon ningún shock
porque sabían que el avión estaba dominado por terroristas, que se iba a estrellar
y que la muerte iba a ser segura. Además, uno de los iraquíes estaba manteniendo a raya a la tripulación y a los pasajeros
a punta de ametralladora.
Interlocutor: ¿Cómo pudo entrar esa ametralladora?
Ron Hubbard: La explicación obvia es
que hubo muchas fallas en los controles de los aeropuertos. A consecuencia del “todo es por algo”, ahora los aeropuertos
están en “Alerta Naranja” y hoy es prácticamente imposible entrar con armas a los aviones.
Interlocutor: Está claro…
Ron Hubbard: Vuelvo al incidente…
Dos cámaras de videos lograron filmar el misil que fue intercambiado por el Boeing por los seres de Bellatrix IV.
Interlocutor: ¿A qué velocidad viajaba
el misil?
Ron Hubbard: En un determinado momento
llegó casi a los 900 kilómetros por hora.
Interlocutor: ¿Las cámaras de video llegaron
a filmar el intercambio?
Ron Hubbard: De alguna manera sí, porque
hubo una cámara que filmaba el avión que se dirigía al Pentágono y…
Interlocutor: ¿Y entonces se vio como
desaparecía el avión y aparecía de pronto el misil?
Ron Hubbard: El misil no se vio sino
que solamente se percibió algo así como una figura que va a tremenda velocidad a ras del suelo, a casi 60 centímetros de él.
Fíjate que el misil atravesó una autopista
a la velocidad de 900 kilómetros por hora
y sin embargo no afectó a ningún automóvil. Si hubiera sido un avión que viaja a tan poca altura la misma fuerza expansiva
del aparato hubiera hecho volcar a todos los vehículos que se encontraban a su paso.
Interlocutor: ¿Pero un misil no debiera
haber provocado algo parecido?
Ron Hubbard: No, porque este misil no
estaba hecho del mismo material que los misiles terrestres ya que se trataba de un proyectil energético.
Interlocutor: Ahora voy entendiendo…
Ron Hubbard: Un avión, salvando las
distancias, barre el aire igual que lo hace un abanico. Ese misil energético, en cambio, no movía masas de aire precisamente
por ser energético. Entonces el aire prácticamente no oponía resistencia.
Interlocutor: Ahora entiendo el por qué
no quedaron huellas, algo que intriga sobremanera a los investigadores.
Ron Hubbard: En el Pentágono hay cinco
muros de concreto de hormigón tan grandes que un misil terrestre no los atravesaría y menos aún un avión. Y sin embargo este
misil energético lo hizo.
Además, es obvio que un avión de las
características del Boeing no podría penetrar en un agujero tan pequeño en el que solamente entraría la cabina. Es decir,
el resto del aparato, alas, fuselaje, etc., tendrían que haber quedado a la vista y hay fotos que revelan que nada de esto
sucedió.
Interlocutor: Eso es lo que intrigó a
todos, que las fotos revelan claramente que no hubo ningún avión que colisionara contra el Pentágono… ¿Y en donde terminó
ese misil energético?
Ron Hubbard: En el centro del Pentágono,
después de horadar los cinco muros.
Interlocutor: ¿Y que vieron los testigos
que trabajaban adentro del Pentágono? Me refiero al misil energético.
Ron Hubbard: No vieron nada. Solamente
vieron una fuerza que destrozaba todo y escucharon tremendas explosiones.
Interlocutor: ¿Y cuál es la prueba que
tienen de que fue un misil?
Ron Hubbard: Ninguna, pues no lo saben.
La única prueba que tienen es el destrozo, pero no saben con certeza qué es lo que lo causó.
Interlocutor: En la sesión anterior usted
dijo que en el Pentágono sabían lo que había sucedido… ¿En qué sentido sabían?
Ron Hubbard: En el Pentágono conjeturan
que fue un ataque extraterrestre.
Interlocutor: Bueno, de alguna manera
no se equivocan.
Ron Hubbard: Claro, porque en realidad
sí fue un ataque extraterrestre. Pero no fue un ataque en el sentido tradicional bélico…
Interlocutor: Esto está perfectamente
claro… Ahora me surge la pregunta sobre si ese piloto iraquí a pesar de ser un novato hubiera llegado a impactar en
el Pentágono… Lo pregunto porque según dicen los pilotos expertos, un novato jamás podría viajar con un Boeing a ras
del suelo como para impactar en ese lugar.
Ron Hubbard: Ese avión, considerando
la dirección que llevaba justo antes de ser absorbido por el portal dimensional, tendía a caer en el césped adyacente al Pentágono.
Interlocutor: Es decir que si no hubieran
intervenido los extraterrestres ese avión se estrellaba en el césped y entonces hubiera aparecido el avión destrozado e innumerables
cadáveres.
Ron Hubbard: Correcto… Cuando
el avión es reemplazado por el misil, el misil no sigue el mismo trayecto del Boeing y por eso impacta en el Pentágono.
Interlocutor: Está claro.
Ron Hubbard: Hay infinidad de fotos
sobre el suceso e incluso, como ya dije, dos videos filmados.
Interlocutor: ¿Estos videos fueron eliminados?
Ron Hubbard: Los militares querían hacerlo
pero cuando llegaron ya habían trascendido al público. De cualquier manera la versión oficial sigue siendo la misma, es decir
que en el Pentágono se estrelló el avión comandado por el iraquí.
Interlocutor: Lo cual es un total disparate…
Ron Hubbard: Por supuesto… Dicen
que la enorme fricción desintegró el aparato, ¿y dónde están los cadáveres entonces?
Interlocutor: De cualquier manera nadie
cree la versión oficial…
Ron Hubbard: Sería absurdo que alguien
pudiera creerla.
Interlocutor: Esto parece haber quedado
perfectamente aclarado… Ahora quiero pasar al ataque de las Torres Gemelas.
Ron Hubbard: Aún hay algo importante
que aclarar respecto al hemisferio Norte de Bellatrix IV… Esos dos científicos expertos en biología molecular que iban
en el Boeing, agradecidos con los seres que los salvaron de una muerte segura, desde aquel momento, a la fecha ya hace cuatro
años –ambos planetas tienen la misma medida de tiempo– están cooperando
con ellos, tratando de prolongar su raza.
Y la región del Sur, que era enemiga
acérrima de los del Norte, creyendo que los de este hemisferio había descubierto la tecnología como para neutralizar sus misiles
energéticos, se rindió.
Interlocutor: ¿Nunca supieron los del
Sur que los del Norte desviaron la trayectoria del misil hacia otro planeta?
Ron Hubbard: No, no lo supieron. Pensaron
que lo habían neutralizado con un campo gravitatorio. Esta circunstancia los impulsó a la paz y ahora los científicos del
Sur están cooperando con los del Norte en los experimentos sobre el ADN.
Ahora pasemos al ataque a las Torres
Gemelas.
Interlocutor: Bien… El asunto clave
que aquí se plantea es: ¿cómo puede ser que Bin Laden y unos pilotos inexpertos
hayan podido llevar a cabo la logística necesaria para derribar con tanta precisión dos torres de tan tremendo tamaño, que
en 9 segundos cayeron y quedaron hechas polvo. La primera pregunta, lógicamente, es si hubo aquí intervención extraterrestre.
Ron Hubbard: No, no hubo ninguna intervención
extraterrestre.
Interlocutor: ¿Entonces cómo fue? Porque
yo he visto la destrucción de edificios a través de implosiones, pero los expertos tardaron varios meses en prepararlos y
además lo hicieron poniendo cargas explosivas en varias partes del edificio a derrumbar cuidadosamente seleccionadas.
Ron Hubbard: Empecemos por lo primero.
El piloto que comandaba el Boeing que se pretendía impactar en el Pentágono era realmente un novato, pero los pilotos que
iban al mando de los dos aviones que impactaron en las Torres Gemelas no eran novatos, sino muy expertos y sabían muy bien
lo que estaban haciendo.
Interlocutor: Aquí encuentro otro de
los muchos errores de apreciación de los investigadores, porque todos dijeron que los pilotos eran inexpertos. Bien. Ahora
pregunto cómo puede ser que las Torres hayan implosionado con solo el impacto de los aviones… ¿Hubo acaso saboteadores
que pusieron cargas explosivas de dinamita dentro de los edificios?
Ron Hubbard: No, no hubo tal cosa. Además,
la dinamita nunca hubiera podido producir el efecto de destruir las Torres tal como fueron destruidas. El asunto fue de otra
manera.
A diferencia de otros países cuyas torres
están hechas de hormigón, las Torres Gemelas, por la altura que tenían, de 400
metros, eran prácticamente de una estructura de metal tan, pero tan fuerte, que hubiera aguantado cualquier
impacto. Eran más fuerte que las torres hechas con hormigón.
El Talón de Aquiles, si se entiende
lo que quiero significar, está en el mismo acero, porque si esas Torres hubieran sido de hormigón, capaz que se hubiera quebrado
la punta con el impacto de los aviones pero no se hubieran derretido.
El combustible que estalló produjo un
calor tan inconmensurable que prácticamente fue derritiendo el acero.
Interlocutor: ¿Pero como pudo caer el
edificio, como dicen los investigadores que cayó, en 9 segundos, prácticamente en caída libre, y además hacerse polvo? Los
expertos dicen que eso es algo imposible con el solo estallido del combustible…
Ron Hubbard: Eso es falso, porque no
cayó en 9 segundos. Si hablamos de 9 hablemos de 9 minutos, no de 9 segundos.
Interlocutor: Bueno, aquí encuentro otro
error o falsedad de los investigadores.
Ron Hubbard: Las Torres tardaron en
caer en el tiempo que tardó en derretirse el acero.
Interlocutor: ¿Y el polvo en que quedaron
convertidas las Torres? Porque según se dijo no quedaron trozos de nada.
Ron Hubbard: Eso también es falso. En
la destrucción de las Torres no hay ninguna cosa extraña, ninguna trampa, ningún enigma. Hubo un polvo que se expandió por
veinte cuadras a la redonda, eso sí, pero escombros hubo.
Se han encontrado los restos del avión,
hubo cadáveres calcinados, trozos de objetos, etc. Fue un hecho normal sin ningún misterio. Lo único anormal, si se quiere
llamarlo así, es que fue presenciado por naves extraterrestres.
Interlocutor: Sí, eso ya lo habíamos
aclarado hace algún tiempo en otra sesión… ¿De dónde eran las naves?
Ron Hubbard: De varias procedencias,
de Espiga, de Bellatrix IV… Justamente la nave que fue filmada pertenece a Bellatrix IV.
Interlocutor: Y bien clarita que fue
filmada…
Ron Hubbard: Así es.
Interlocutor: ¿Fue un atentado exclusivamente
terrorista o hubo connivencia con algún sector del gobierno norteamericano? La pregunta concreta que hago en primer lugar
es si en las altas esferas del gobierno se sabía del atentado que se iba a producir, lo mismo que sucedió con Pearl Harbor?
Ron Hubbard: Si, ambos casos son similares.
Se sabía lo que iba a suceder pero no lo impidieron por negligencia.
Interlocutor: ¿Negligencia o connivencia?
Ron Hubbard: No, connivencia no, negligencia.
Interlocutor: ¿En ninguno de los dos
casos, entonces, se dejó que sucediera sin hacer nada para aprovechar la coyuntura? Con respecto a Pearl Harbor, por ejemplo
para que Estados Unidos tuviera la excusa para entrar en guerra y con respecto al gobierno de Busch para atacar Irak.
Ron Hubbard: No, eso es un error. En
ambos casos hubo negligencia. En el caso de Pearl Harbor, si tú repasas un poco la historia, te darás cuenta que Estados Unidos
no tenía prácticamente en aquel entonces ninguna capacidad bélica.
Después del ataque a Pearl Harbor tuvieron
que trabajar las fábricas las 2IV horas del día para pertrecharse, con armas, aviones, etc. Incluso si el día hubiera tenido
más horas también las hubieran trabajado.
Interlocutor: ¿Entonces es toda una infamia
sospechar que Roosevelt dejó que los japoneses atacaran a Pearl Harbor como excusa para entrar en guerra?
Ron Hubbard: Totalmente. Al contrario,
él tenía tanta impotencia ante el ataque por la carencia de armamento que dio orden de trabajar intensamente a todas las fábricas
para prepararse y darles una lección a los japoneses.
Incluso ordenó que todas las fábricas
de acero que estaban haciendo otras cosas dejaran de hacerlo y se dedicaran a los armamentos.
Las fábricas de autopartes, de automotores,
etc., por ejemplo, apoyaron durante meses a las fábricas de aviones y de armamentos.
Interlocutor: ¿Pero entonces Estados
Unidos no presionó para nada al Japón para que los atacara como dicen algunos historiadores?
Ron Hubbard: No, para nada. Fue un total
acto de traición de los japoneses.
Interlocutor: ¿Concretamente, entonces,
Estados Unidos no quería entrar en guerra y no tuvo más remedio que hacerlo después de Pearl Harbor?
Ron Hubbard: Así es. Y por suerte. Por
suerte para la libertad del mundo en aquel entonces, porque fue Estados Unidos el país que dio vuelta la guerra, ya que de
lo contrario la hubiera ganado Alemania, Japón e Italia.
Interlocutor: Entiendo…
Ron Hubbard: Volviendo al 2001, el ataque
a las Torres Gemelas fue el resultado de un acto de total negligencia del gobierno porque muchos habían advertido a los funcionarios
responsables que se planificaba un ataque contra un objetivo importante, pero no militar, en el propio corazón de Nueva York.
Interlocutor: Esto esta suficientemente
claro… ¿Entonces toda esa gente que escribió libros planteando la hipótesis sobre un autoatentado ha sido influenciado
por los espíritus del Error? Lo pregunto porque estoy viendo, por lo que usted me está diciendo, que han falseado los hechos.
Incluso yo mismo creí esos hechos falsos…
Ron Hubbard: ¡Por supuesto que están
detrás los espíritus del Error! Se podrá criticar a tal o cual gobierno de Estados Unidos sobre si es mala o buena la dirección
en la que está llevando al país, pero nunca enrostrarle el sabotear a su propia Nación como excusa para hacer una invasión.
Interlocutor: ¿Puedo poner, entonces,
con todas las letras, que tal perversión no existió?
Ron Hubbard: Sí, puedes ponerlo con
todas las letras. A tal extremo, no.
Interlocutor: ¿Tengo que presumir entonces
que todos los que han escrito sobre la hipótesis de un autoatentado son puros difamadores?
Ron Hubbard: Yo diría más bien que son
comerciantes y hablar de un autoatentado favorece la venta de los libros.
Interlocutor: ¿Se puede decir que lo
que hizo el gobierno de Bush es aprovechar para sus propios fines el ataque a las Torres Gemelas?
Ron Hubbard: Eso sí, pero no que le
pusieron la capa roja al toro para que éste embistiera y así tener la excusa para matarlo porque “él me atacó primero”…
Esto deséchalo totalmente.
Interlocutor: Está bien, creo que el
punto está aclarado… Volviendo al ataque a las Torres Gemelas, ¿hubo algún factor suerte?
Ron Hubbard: Ten en cuenta que a la
distancia las Torres se ven pequeñas, pero cerca son edificios monstruosos.
Interlocutor: ¿Eran militares los pilotos?
Ron Hubbard: No, eran civiles pero con
mucho conocimiento de vuelo.
Interlocutor: ¿Eran lisa y llanamente
suicidas?
Ron Hubbard: Sí, totalmente. Además,
los eligieron bien. Tenían muy buen aval. Su conducta era encomiable… En aquella época los aeropuertos no estaban tan
vigilados y ellos exhibieron su carnet de aviador en perfectas condiciones, con una foja de servicios intachable, con los
mejores antecedentes.
Interlocutor: ¿Es decir que el atentado
se preparó durante muchos meses y no fue algo improvisado?
Ron Hubbard: Sí, por supuesto. Incluso
se había previsto otros pilotos de la misma envergadura por si ese día algunos de los elegidos se enfermaba o tenía alguna
crisis o cualquier otro impedimento para volar.
Interlocutor: Sigo pensando que el ataque
a las Torres Gemelas es algo asombroso por lo perfecto que salió… ¿Usted me ratifica que no hubo ninguna carga explosiva
dentro del edificio?
Ron Hubbard: No, porque lo que estalló
y produjo la caída de las Torres fue el combustible de los aviones. No te olvides que estamos hablando de 20.000 litros de gasolina muy inflamable en los tanques de cada
avión.
Interlocutor: Yo leí en algún artículo
que para que el acero se funda se necesita más temperatura de la que podía producir la explosión de la gasolina…
Ron Hubbard: No, no es así. La elevación
de la temperatura que produjo el estallido del combustible fue suficiente para fundir el acero. Además, el mismo calor se
fue retroalimentando elevándose a niveles considerables. La estructura se derrumbó porque cada piso incidió sobre el otro
y no hubo ningún soporte que pudiese contener el derrumbe.
Interlocutor: ¿Fue una implosión o algo
parecido a una implosión?
Ron Hubbard: No, no fue en realidad
una implosión de las Torres, sino directamente un derrumbamiento sobre sí mismas. Lo que hace la implosión es quitar el aire
y el derrumbe va hacia adentro, y en este caso fue un “pancake”, es decir, cada parte que se derrumba incide sobre
las siguientes.
Interlocutor: ¿Usted dice que no hubo
nada de azar en esto?
Ron Hubbard: No, no fue azar, fue todo
calculado.
Interlocutor: ¿Pero el efecto que produjo
el impacto no fue acaso mejor que el esperado por los terroristas?
Ron Hubbard: En ese sentido sí, pues
ellos no esperaban la destrucción de las Torres en la medida en que sucedió.
Interlocutor: Otra cosa que tengo para
preguntar es que a los investigadores les intriga que cualquier periodista pueda entrevistar a Bin Laden pero los servicios
de inteligencia de Estados Unidos no pueden ubicarlo.
Ron Hubbard: Eso es falso, pues no cualquiera
puede entrevistarlo. Sólo pueden hacerlo gente de suma confianza y previo pasar por muchos controles.
Interlocutor: ¿Nada que ver, como dicen,
que si Estados Unidos lo encuentra se acabó el juego?
Ron Hubbard: No, porque si lo encuentran
no se acabó el juego, ya que aparecerán otros y la cosa seguirá. En realidad, Bin Laden no es una persona sino un personaje,
si se entiende la diferencia. Si él desaparece, de inmediato surge otro de similar carisma.
Interlocutor: ¿Estarán preparando otro
atentado?
Ron Hubbard: Mientras el fundamentalismo
exista siempre habrá atentados…
Interlocutor: ¿Por qué murieron tan pocas
personas? Creo que al final el recuento de los fallecidos daba algo así como menos de tres mil. Se calcula que debía haber
en el momento del ataque por lo menos veinte mil personas trabajando en las Torres. ¿No es extraño?
Ron Hubbard: No, para nada. El ataque
a las Torres fue realizado en un horario muy temprano y el conjunto de los trabajadores accedía al lugar algo así como media
hora o una hora más tarde.
Interlocutor: ¿Éste es todo el misterio?
Ron Hubbard: Así es.
Interlocutor: ¿Entonces, en definitiva,
todos los que están especulando sobre un autoatentado están falseando los hechos?
Ron Hubbard: Lo que están haciendo es
vender libros…
Interlocutor: Entiendo la ironía…
¿Habría algo más para agregar sobre este tema?
Ron Hubbard: Solamente que, volviendo
al principio de la sesión, el hecho de que los seres de Bellatrix IV se hayan apoderado del avión, con este acto han salvado
vidas que de otra manera hubieran perecido al impactar sobre el suelo, y digo impactar sobre el suelo porque tal como iba
ni siquiera iba a rozar el Pentágono pues caería en el césped adyacente.
Interlocutor: ¿Los pasajeros del avión
que ahora están en Bellatrix IV no extrañan a sus familias?
Ron Hubbard: Sí, por supuesto, y muchos
de ellos están en lo que aquí se llaman psicólogos. Algunos han propuesto incluso abducir a sus familiares para estar juntos
nuevamente, pero los seres de Bellatrix se han negado sosteniendo que ellos para la
Tierra están muertos y así deben ser considerados. Se les ha dicho que tienen que hacer de cuenta que están
viviendo una vida prestada.
Interlocutor: ¿Se han adaptado estas
personas a ese otro planeta?
Ron Hubbard: Sí, se han adaptado perfectamente,
incluso tienen libertad para trabajar en lo que deseen o estudiar, sea música, literatura u otras artes.
Interlocutor: ¿Por casualidad algún Yo
Superior de los trabajadores de las Torres Gemelas avisó de alguna manera a su parte encarnada para que ese día no fuera a
trabajar?
Ron Hubbard: No, en este caso no.
SESIÓN DEL 21/3/05
Médium: Jorge Olguín.
Interlocutor: Horacio Velmont.
Entidad que se presentó
a dialogar: Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología.
…
Interlocutor: Sabemos que a Benjamín
Solari Parravicini se lo considera un profeta y también sabemos que cuando lo consultamos con ustedes la respuesta es que
las profecías no existen porque nadie puede saber el futuro, salvo el Absoluto y los viajeros del tiempo, que como pauta no
lo dirán, salvo las infidencias que puedan cometer estos últimos.
Aclarado esto, mi pregunta es: ¿cómo
es posible que esta persona haya podido anticipar de alguna manera el ataque a las Torres Gemelas, porque en un dibujo que
hizo sobre la Estatua de la Libertad se ve a ésta partida en dos con una leyenda de su puño y letra que dice: “La
libertad de Norteamérica perderá su luz, su antorcha no alumbrará como ayer y el monumento será atacado dos veces”.
Mi pregunta, quizás un poco necia, es
volverle a preguntar para ratificarlo, ¿no hubo para nada ninguna infidencia de algún viajero del tiempo, sea de la parte
encarnada de este viajero o de su Thetán?
Ron Hubbard: Podemos pensar que la referencia
es a las Torres Gemelas y a infinidad de cosas más, como a dos ataques directamente a la estatua.
Interlocutor: Que pueden suceder o no…
Ron Hubbard: Exacto, que pueden suceder
o no. El hecho de que el ataque haya sido a las Torres gemelas y dejar en “Alerta Naranja” permanente a los aeropuertos,
seguramente impide otros ataques que tal vez podrían dirigirse a la Estatua
de la Libertad.
Interlocutor: ¿Usted me está queriendo
decir que en el dibujo de Parravicini y en su leyenda cada uno puede interpretar lo que quiera a su antojo?
Ron Hubbard: Correcto.
Interlocutor: ¿Y en este caso interpretar
que el dibujo y leyenda de Parravicini se refiere a las Torres Gemelas es totalmente antojadizo?
Ron Hubbard: Así es.
Interlocutor: ¿Así de simple?
Ron Hubbard: Así de simple. ¿Por qué
quieres ver complicaciones donde no las hay?
Interlocutor: ¿Pero acaso tuvo alguna
intuición o fueron los espíritus del Error que se lo dictaron?
Ron Hubbard: Ni lo uno ni lo otro, fue
directamente su mente reactiva. Hay muchos supuestos profetas que han hablado generalidades como que “se descubrirá
el secreto de las Pirámides”, ¡y con esto hay tanta tela para hilar!…
Interlocutor: Es decir que cuando alguien
“profetiza” con generalidades esta profecía terminando siendo como el famoso Test de Roscharch, donde cada uno
ve lo que quiere ver…
Ron Hubbard: Exacto.
Interlocutor: ¿Concretamente, entonces,
ni de casualidad, se relaciona lo que dijo Parravicini con los viajeros del tiempo?, la única forma, por otra parte, de anticipar
el futuro…
Ron Hubbard: Tú lo has dicho: ni de
casualidad. Tienes que comprender que algo como lo que ha dibujado y ha dicho esta persona es algo muy distinto a contactarse
por ejemplo con un águila –estoy hablando metafóricamente– y que el águila diga “veo una pequeña inundación,
que se va a acercar y en menos de diez o doce horas va a estar aquí”, y que la hormiga que está a ras del suelo diga
que “eso es una tontería”.
Esto es creíble, y ya pasó cuando Ketter,
el Anciano de los Días, predijo años atrás que en el centro de la galaxia había un agujero negro. No fue ningún predestinador
ni ningún adivino. Simplemente lo dijo por tener la técnica y estar contactado con seres que estaban cerca de ese centro de
la galaxia. Esto no es adivinación y es válido.
Obviamente, si hubiera un viajero del
tiempo que se lo está “soplando” a tu Thetán y tú lo dices, también es válido. Pero en el caso de esta persona
no fue ninguna de las dos cosas.
Puede haber cosas que se dicen y son
intuitivas… De pronto uno puede decir que caerá tal gobierno en tal país o cosas parecidas, pero esto entra dentro de
la lógica de la especulación y nada más.
Interlocutor: ¿Por qué puede habérsele
ocurrido a Parravicini algo así?
Ron Hubbard: Simplemente porque su mente
reactiva estaba en contra de la supuesta libertad, que para él era opresiva, de Estados Unidos. Y la referencia a que la Estatua de la Libertad
va a ser golpeada dos veces no fue más que una expresión de deseos manifestada de esa manera. No hay más que esto.
Interlocutor: ¿Usted puede percibir en
qué estaba pensando Parravicini cuando hizo el dibujo y escribió la leyenda?
Ron Hubbard: Sí, por supuesto: su mente
reactiva, como dije, estaba en contra de la supuesta libertad de Estados Unidos, como diciendo que oprimía a otros países
mediante una supuesta democracia y entonces su mente reactiva lo hizo “predecir” irracionalmente de esa manera.
Fue nada más que una expresión de deseos destructiva manifestada de la forma en que lo hizo.
Interlocutor: Es decir, en concreto,
que las interpretaciones que se hacen en la actualidad de ese dibujo de Parravicini y su texto nada tienen que ver con lo
que sucedió con las Torres Gemelas.
Ron Hubbard: Correcto… Es algo
parecido a que tú tengas un coche pequeño y veas a una persona con un coche importado y entonces tú digas: “Predigo
que esta persona chocará contra un muro de cemento y se hará puré”. Y lo único que estás haciendo es manifestar una
fuerte expresión de deseos de que tal cosa suceda. Si luego ese automóvil choca, eso no significa que tú hayas predicho nada.
Interlocutor: ¿Todo esto quiere decir
que si Parravicini hubiera dicho que el monumento será atacado tres veces estarían esperando un tercer ataque?
Ron Hubbard: Si hubiera dicho tres veces
también sería válido porque incluirían el ataque al Pentágono. Y también sería válido si hubiera dicho que será atacado una
sola vez, porque fue en un solo día.
Interlocutor: ¿Está Jorge como para seguir
y tocar directamente el tema del ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono?
Ron Hubbard: No, lo tendremos que dejar
para la próxima sesión.
Interlocutor: Bien, pero por lo menos
quisiera saber si hay algo raro en todo esto. Lo pregunto porque estuve estudiando el tema y los datos que hay no concuerdan
para nada.
Ron Hubbard: Hubo intervención extraterrestre.
Interlocutor: ¡No me diga! ¡Con razón
las piezas no encajaban! ¿Ellos lo saben?
Ron Hubbard: ¡Pero por supuesto que
lo saben! ¿Cómo no lo van a saber?
Interlocutor: ¿Por eso lo ocultan?
Ron Hubbard: ¡Claro que sí! Ellos no
han encontrado nada, ningún resto del avión que presuntamente se iba a estrellar en el Pentágono.
Interlocutor: ¿Usted me está diciendo
que Bin Laden no tuvo nada que ver?
Ron Hubbard: No, lo que estoy diciendo
es que los extraterrestres aprovecharon la oportunidad.
Interlocutor: Ahora entiendo… Bueno,
no quiero profundizar más porque prefiero dejarlo para la próxima sesión donde profundizaremos en el tema… ¿Le parece
bien?
Ron Hubbard: De acuerdo.
Interlocutor: ¿Algo más que quiera agregar?
Ron Hubbard: No, solamente que estoy
muy entusiasmado de volverme a contactar contigo por intermedio de este receptáculo.
Interlocutor: Antes de concluir la sesión
quiero comentarle algo que me ha ocurrido en esta sesión que en ninguna otra me sucedió, y es que Jorge desapareció completamente
y en la habitación estábamos solamente usted y yo… Me extraña porque en las otras sesiones siempre éramos tres, pero
en esta no… Es una rara sensación de una fuerte presencia suya aquí…
Ron Hubbard: Es por mi mismo entusiasmo…
Hay un aprecio personal… Uno dice que en el plano 5º no hay aprecio personal… Sí que lo hay. Nosotros sabemos
que tenemos más afinidad con unos espíritus que con otros, pero como los espíritus de los planos IVº y 5º no tenemos ego,
no nos ofendemos si de repente yo tengo más afinidad con unos espíritus que con otros.
Yo contigo, Horacio, tengo una afinidad,
del uno al diez, de diez… Tal vez con otra entidad tengo una afinidad ocho, y si esa entidad es una entidad de Luz no
se va a ofender por ello, porque la ofensa es ego…
Los dejo con toda mi Luz…
Interlocutor: Hasta luego, Maestro, y
gracias.
Los científicos que viajaban en el avión abducido.
Estimado profesor Velmont: Respecto
a lo del avión del pentágono resulta que estuve revisando la lista oficial de pasajeros del vuelo 77 de AA y efectivamente
hay dos personas que trabajaban en el área de investigación genética, pero no son hombres sino mujeres: Dora Menchaca de 45 años y Lisa Raines de 42.
La lista oficial está aquí: http://edition.cnn.com/SPECIALS/2001/trade.center/victims/AA77.victims.html
Adicionalmente, otro punto es que los
secuestradores no eran Iraquíes sino de Arabia Saudita.
Finalmente, me gustaría que también
le diera crédito a Xavier (el muchacho de Barcelona) con quien suelo intercambiar mensajes y hablando sobre este tema fue
que dimos con las dos señoras genetistas.
Dar Ta-el.
RESPUESTA
Apreciado Dar Ta-el: Te agradezco los
datos pues no los conocía. Coincidentemente hace unos día un consultante me comentó que no había ningún científico en el avión
desaparecido y no supe qué responderle.
Desde ya que hago extensivo el agradecimiento
a Xavier.
Un fuerte abrazo.
Horacio Velmont.