¿Para que
existe el universo, y con qué propósito se halla el hombre sumergido en él? El hombre siendo parte de la experiencia
del espíritu que es inmortal, es un ente tan complejo, en donde ni la ciencia ni la religión ofrecen respuesta concluyente,
lo cual posee vastas posibilidades por razón de su conexión íntima con todo aspecto
del cosmos, siendo este parte intrínseca de Dios el Absoluto, de la cual él está constituido, se encuentra direccionado en
un camino de una inmensa y silenciosa evolución. La finalidad de la naturaleza es dramatizar la vida, y como ese objetivo
puede ser logrado. Pero la ciencia y la religión no alcanzan a dar una respuesta razonable. En este momento la ciencia no
esta en condición de dar solución, ya que declara que la investigación de las cosas son tal como son, y es tarea suficiente;
la religión da una explicación tan delirante como falta de significado, que solamente es aceptable al fanático, ya que pretenden que consideremos la naturaleza toda como un misterio, buscando el sentido y
propósito de la vida, con todas sus amarguras, en un Dios tan deformado que no puede ser encontrado en ninguna parte. Para
una mente cultivada e investigadora, tiene que saber que la religión dogmática
solo puede dar una respuesta inventada por ellos mismos, aunque pretendiendo y presumiendo que viene de Dios.
El
objetivo del hombre en el universo es la experiencia, para sí el espíritu pueda evolucionar. El gran designio es lograr el
máximo de evolución que le permita algún día fundirse con el Absoluto. Desde
el momento que se plantea la existencia de la evolución del espíritu, esto implica al mismo tiempo que para tal evolución
tan solo puede ser llevada a cabo por medio de la reencarnación.
La reencarnación
es una de la doctrina más antigua del mundo y la más aceptada, específicamente los habitantes en oriente; ella fue enseñada
por los griegos; gran cantidad de chinos creen en ella, y sus antepasados; el pueblo judío la consideraban cierta y no ha
llegado a desaparecer de su religión, ya que el mismo Maestro Jesús fundador
del Cristianismo y en su misión enseñó esta doctrina. La iglesia Cristiana
primitiva también la conocía y la enseñaba. El Cristianismo es una religión judía y esta doctrina le pertenece históricamente
por herencia judaica, y también por haber sido promulgada por Jesús y por los primeros padres de la iglesia.
El anatema
lanzado por el concilio de la iglesia contra la reencarnación y la ausencia de esta doctrina en la enseñanza actual, le ha
hecho mucho daño al Cristianismo y ha hecho de todas las naciones Cristianas que pretenden ser discípulos de Jesús y de la
ley del amor, pero realmente son naciones seguidoras de la ley Mosaica del Talión y de la represalia. Esta doctrina es un acorde perdido del Cristianismo, que ellos no pretenden en lo absoluto recuperar.
En la reencarnación
se encuentra respuesta a muchos enigmas en la vida. Siendo esta el motor impulsador
del espíritu en el proceso evolutivo, debe ser la fuerza que impulse al hombre a practicar la ética que profesa en teoría.
MEJOR FUTURO.-