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Psicointegración

índice del numero 33, noviembre de 2004

LOS ROLES Cuando la mente no está integrada, los diversos yoes se turnan en el mando y el Yo Central deja de ser el amo para convertirse en un esclavo.



GEORGE IVANOVITCH GURDJIEFF En el siglo pasado fue quien más hizo hincapié en la falta de unidad en el hombre.


SIGMUND FREUD (en 1939)

El Psicoanálisis era una ciencia de las llamadas "de base" que al no ser continuada terminó siendo obsoleta.


L. RONALD HUBBARD

Lo que no hicieron Freud y sus seguidores finalmente lo hizo L. Ronald Hubbard con Dianética y Cienciología. En la actualidad, el Psicoanálisis no es más que una estafa a la credulidad pública.



JORGE RAÚL OLGUÍN Director del Grupo Elron, c reador de Psicointegración Psicointegración no sustituye a Dianética y Cienciología, que aún siguen vigentes con toda su fuerza y su eficacia original, sino que las ratifica y las apuntala. Consultas sobre su técnica: olguin_jorge@yahoo.com o jorge_raul_olguin@hotmail.com

 

Técnica de integración de la mente

desarrollada por Jorge Raúl Olguín

 

Psicointegración es una nueva ciencia que apuntala a Dianética y Cienciología.

 

 

PRIMERA PARTE

 

La palabra trans significa "después de", tanto en el espacio como en el tiempo.

Transpersonal observa a la persona después de haber actuado, pues el estudio se basa en la experiencia.

El término "transpersonal" fue adoptado para referirse a personas que extienden su identidad más allá de la individualidad y de la personalidad.

Transpersonal indaga sobre la naturaleza esencial del Ser.

 

¿Qué es ser transpersonal?

Trascender más allá de la persona. Y solo se trasciende integrando el ego. Eso se logra con Psicointegración.

 

Maestro y alumno se representan con el diagrama del Yin y el Yang, donde la verdad tiene una dosis de error y el error posee una dosis de verdad.

La verdad es Sabiduría. El error es ignorancia. ¿Cuál es el error en la verdad? Tratar de imponer el Conocimiento. ¿Cuál es la verdad en el error? Resistirse a la imposición, porque el maestro impone por ego y al darse cuenta de la resistencia del otro, aprende de esa manera que no transita el sendero correcto.

 

El dar para hacernos querer es depender de nuestro ego.

El dar para sentirnos bien es parte de ego y parte de espíritu.

El dar sin comprometer la emoción, es acción del espíritu.

El dar comprometiendo la emoción es equilibrar nuestro interior, integrando ego y espíritu.

 

 

SEGUNDA PARTE

 

Te dicen algo que no te agrada, una frase que no te gusta. Hay algo dentro tuyo que se subleva. También hay otro Yo, quizás más profundo, que se enoja con el primero porque éste se sublevó de su estado de armonía. Pero  "el segundo Yo", queriendo corregir al primero, también sale de su paz interior.

Obviamente, ese primer Yo se encuentra invadido por el ego y está en una etapa de aprendizaje. Pero el otro Yo, algo más sabio, también pierde el control por los impulsos emocionales del primero. Sucede que ese Yo, maestro del primero, también está en una etapa de aprendizaje. O sea que, a su vez, es alumno de otro Yo más interno.

Vencer el ego no significa tomar partido por ese tercer Yo y dejar de lado los dos primeros, buscando que éstos se desintegren. ¿Por qué? Porque tomar partido es, de alguna manera, partir algo. E intentar desintegrar los "yoes" afectados es ser discriminatorio con parte de nosotros mismos.

Si tomamos partido por determinada postura, automáticamente dejamos afuera a las otras. Si tratamos de integrar todas las tendencias. lograremos el equilibrio.

Lo acertado sería no tomar partido por ninguna postura interna, por más elevada que sea, pues eso llevaría a una disgregación de nuestro estado inconsciente, logrando enfrentamientos entre los diversos "yoes" y provocando, sin querer, una personalidad cambiante e insegura.  Al no tomar una postura determinada, no hay desintegración de los "yoes", pues "nada se parte". Entonces, se avanza al segundo paso, que es buscar la integración de las distintas tendencias, unificándolas en la más elevada. Por ende, el ego no se destruye ni tampoco se lo relega a un estado vegetativo, sino que se le da el rol que le corresponde, que es apuntalar la autoestima. De ahí surge una persona segura y, al ser segura, puede ser tolerante. Al ser tolerante, aprende a no perder el control por ninguna agresión verbal externa [1].

Esa postura de tolerancia, sin protagonismo, es la base de la Psicointegración.

 

TERCERA PARTE

 

La Psicología original se remonta a la antigüedad clásica y explicaba la actividad del ser humano a través de su alma racional.

En la segunda mitad del siglo XIX, la Psicología se independizó de la filosofía y se eliminó toda vinculación con la metafísica. Se limitó al estudio de la conducta observable, profundizando el análisis.

El cometido de la Psicología es tratar de resolver los conflictos internos del ser humano para lograr su bienestar.

Psicointegración avanza un paso más allá, pues busca que el Ser se encuentre consigo mismo y logre un equilibrio, para así darse cuenta que el verdadero bienestar es empatizar con el otro, logrando canalizar correctamente sus emociones más profundas.

 

La emoción

 

La emoción, sin equilibrio, puede ser perniciosa. Una emoción introvertida provoca rencores, odios y también traumas en la persona que la sufre.

Una emoción extrovertida puede desembocar en todo tipo de agresiones hacia quien, creemos, nos agrede a nosotros.

No sería positivo despojarnos de toda emoción, porque dejaríamos de involucrarnos con nuestro entorno. Nuestro ego crecería en forma desmesurada al no canalizarlo en ningún sentido.

Por otra parte, una emoción no contenida nos transformaría en individuos totalmente impulsivos.

Es necesaria una contención analítica para las emociones descontroladas. También es imprescindible una sensibilidad de conciencia para aquellas personas que creen que, dominando las emociones, son menos vulnerables y terminan siendo insensibles con el sufrimiento ajeno.

Una emoción equilibrada es la base para que la persona tenga el control de sus impulsos y así, pueda dar y recibir amor.

 

 

CUARTA PARTE

 

El ser humano tiene varias facetas o distintos "yoes".  Puede estar triste, melancólico o depresivo. Lo importante es que no identifique ese estado con una totalidad.  Por ejemplo: -"Hoy es un día triste, estoy totalmente bajoneada, no soporto mi estado general, etc." Nadie está "totalmente bajoneada", es el ego de esa persona que se identifica con un rol. El ego está triste, el ego está melancólico, el ego está "bajoneado".

 

Son roles de la persona, no es la persona en su totalidad. Esa persona puede tener proyectos, planes o ideas que quizás cambien parte de su estado anímico.  Y si los roles del ego se "acostumbran" a hacer de víctima, hay que tener en cuenta que también una palabra de aliento, una ayuda espiritual o una grata compañía pueden aliviar la depresión y, de a poco, transformarla en euforia.

Se puede evitar que el ego se identifique con un rol determinado y es "desidentificándonos".

 

Irónicamente, es el mismo ego el que impide que el ser humano pueda llegar a  despersonalizarse, pues está permanentemente en "la periferia" del campo de la consciencia y tiene el control del sujeto.

Un ejemplo muy visto se da en personas con una autoestima tan deteriorada que viven necesitando de la atención de los otros y su ego transforma a esas personas en seres totalmente absorbentes y manipuladores. Viven como algo natural protagonizar roles de víctima y transferir culpas, y no se dan cuenta el rechazo que causan en los otros, pues su ego les obnubila el discernimiento.

QUINTA PARTE

 

Psicointegración es un camino tan sencillo que es obvio. Significa integrar todos los roles, todos los yoes. Los seres humanos tiene distintos yoes, esos yoes hacen que la persona tenga cambios en su conducta: sea informal, con personalidades erráticas. Porque cada Yo quiere ser el protagonista y desea sobresalir opacando a los otros yoes. Mas no se da cuanta que los demás yoes piensan de la misma manera.

Hay un Yo Central, desprovisto de ego, que tiene todo el discernimiento y es el canal que comunica con el Yo Superior, aclarando que el Yo Superior es el 90 % de nuestro espíritu, que está en el plano correspondiente [2].  Cuando el espíritu está desencarnado el Yo Central y el Yo Superior son la misma cosa.

En los espíritus del Error, ese Yo Superior no tiene sus roles protagónicos integrados y, por lo tanto, aunque el Yo Central del sujeto encarnado se comunique, la guía que reciba no será valiosa. Por el contrario, exacerbará más el personaje actuado de los distintos yoes.

El ego posee muchos roles: uno de los más perniciosos es la soberbia.  No se puede tener soberbia si no se tiene ego. No se puede ser susceptible si no se posee ego. Ese lastre hace que la persona se ofenda, monte en cólera, se sumerja en un mar de dudas, etc.

Integrar el ego es un triunfo del espíritu. La persona que no protagoniza no es prejuiciosa, no da cabida a la ofensa, no trata de manipular a otros.  El ser humano que no personifica no va a dar lugar al egocentrismo.

 

 

Seguidamente se transcribe una sesión de contacto telepático donde un Maestro de Luz habla de Psicointegración (en este caso lo hizo Ron Hubbard).

 

 

SESIÓN DEL 7/4/2000

 

Médium: Jorge Olguín.

Interlocutor: Horacio Velmont.

Entidades que se presentaron a dialogar: Johnakan Ur-el, Yo Superior o Thetán de Jorge Olguín y Ron Hubbard, fundador de Dianética y Cienciología.   

 

Interlocutor: ¿Quién se va a comunicar?

Johnakan Ur-el: Soy Johnakan, y después de mi mensaje daré lugar al Maestro Ron para que brinde su opinión sobre diversos temas.

Quiero decir, en principio, que en el 5º nivel de vibración ya no tenemos una personalidad, porque la personalidad generalmente está “atada” al ego.

Pero sí existen ciertas peculiaridades, para decirlo de alguna manera, que distinguen a un espíritu de otro. 

Así, por ejemplo, Ron es un poco más impulsivo y más directo que mi manera de ser; Kether, el Anciano de los días, que fue nombrado Logos Planetario dos veces y actualmente está encarnado en el planeta Aní, es un poquito más cortante en sus ideas y eso no está mal; Rah, de Antares 4, es un ser de voz muy dulce, igual que mi amado Maestro Jesús, y Tar, el “Mensajero de los eones”, que encarnó en la Tierra en Egipto como Thot (Hermes Trismegisto) es muy estricto en sus mensajes.

Quiero explicar que yo, como entidad espiritual y Thetán de este receptáculo, estoy encarnado en un 10 % en el receptáculo, pero ahora el que está hablando es el 90 % restante que está en el plano 5º de vibración espiritual.

Interlocutor: ¿No está hablando el 100 %?

Johnakan Ur-el: No, el 100 % no, sino mi 90 % en este momento. Pero lo que quiero transmitirles ahora a los que no entienden la mediumnidad, es que lo que el espíritu da son conceptos, son ideas, no son palabras.

La palabra la va elucubrando el médium, y el médium puede transmitir solamente un determinado porcentaje de la idea o el concepto que quiere dar el espíritu, dependiendo de su capacidad mediúmnica y de otros factores, como el conocimiento, los engramas y los preconceptos que tenga. 

Si mi parte espiritual se comunicara con otra parte espiritual, sea Ron, Jesús, o Lao Tsé, tal vez en una sola idea, en pocos segundos, se podría transmitir una hora o más de de diálogo de ustedes… ¿Se interpreta lo que quiero decir?

Interlocutor: Sí, perfectamente.

Johnakan Ur-el: Pero para llevarlo al idioma terrenal se precisa “filtrarlo”, y muchas veces no se filtra del todo bien. Por eso, cuando mi parte encarnada, Jorge Olguín, hace las correcciones, evalúa cosas que puede eliminar, cosas que puede agregar, siempre corrigiendo para mejor, para que después aquel que lo lea tenga una mejor interpretación del mensaje que se quiere transmitir.

Interlocutor: Está clarísimo.

Johnakan Ur-el: Esto no significa que el receptáculo no sea buen médium, por supuesto, ya que una transmisión que ronda el 90 ó 95 % de fidelidad puede considerarse algo realmente excepcional, un caso único en el planeta Tierra.

Otra cosa que quiero hacerles notas es que algunos médium, erróneamente, consideran que si toman a un chino, tienen que transmitir como si fuera un chino, es decir haciendo hincapié en el acento especial de ese idioma.

Una transmisión así sólo enfatiza lo que puede o debería obviarse, porque en rigor lo que se está transmitiendo es la idea, el concepto, y no otra cosa.

Interlocutor: Pero en concreto, ¿poner énfasis en el acento idiomático está mal en la mediumnidad? Lo pregunto porque uno de mis médium anteriores, en una oportunidad que incorporó a Confucio, hablaba con acento chino…

Johnakan Ur-el: No está en mí juzgar a quien así transmite, sólo digo que es innecesario y no agrega nada a la fidelidad de la transmisión, e incluso puede dar lugar a confusión en el que escucha, porque el espíritu encarna una, diez o cien veces o más y no habría ninguna razón especial para que usara el acento del idioma de alguna de sus encarnaciones, aunque fuera la más conocida, como en el caso de Confucio.

Interlocutor: Esto quedó perfectamente claro…

Johnakan Ur-el: Voy a dar paso ahora a mi querido hermano Ron. Los saludo con todas mis bendiciones…

Interlocutor: Hasta luego, Johnakan, y gracias… ¿Ya está usted incorporado, Maestro Ron?

Ron Hubbard: Querido discípulo…

Interlocutor: ¿Cómo le va, Maestro, tanto tiempo? Estaba como ausente…

Ron Hubbard: Nunca uno se ausenta de aquellos que ama, por lo tanto, y esto es una metáfora, nunca nos ausentamos del universo conocido.

Antes que nada quería recordarles que todos los espíritus de Luz, del 4º y 5º nivel, se comunican con entidades que sufren de los niveles 2º y 3º, que son espíritus del Error, cuyo ego está tan acrecentado que los hace rencorosos, susceptibles…, entonces nosotros vamos para consolar.

Interlocutor: ¿Cómo llegan a esos niveles?

Ron Hubbard: Descendemos −descender es una manera de decir−, nos “densificamos”, para comunicarnos con esas entidades.

Así como vosotros −y esto ya fue dicho por mí en una de las primeras sesiones− en el plano físico no pueden ver, salvo aquellos que tengan una videncia paranormal, a las entidades espirituales, los del plano 2 no pueden ver a los del plano 3, los del 3 a los del 4 y así sucesivamente.

En rigor, no es que nos “vean”, pues decir “ver” es también una manera de expresarlo, porque en los planos espirituales no hay un “ver” con ojos, ya que no existen ojos.

En los planos espirituales hay otro tipo de visión, que es mucho más amplia. Además, nos percibimos como trazos.

Al descender nos comunicamos con sus mentes de alguna manera y les damos consolación, les mandamos Luz, como para hacer un poquito más placentero su estado.

Interlocutor: ¿Sufren ustedes en ese tipo de comunicación?

Ron Hubbard: Siempre, porque compartimos la incomunicación… El ego hace muchas jugarretas… Están aquellos que tratan de someter a otros… y esto lo digo en términos terrenales, los que vampirizan a otros, los que se encierran en sí mismos y no quieren comunicarse… El espíritu no tiene edad, pero sin embargo se empacan como criaturas terrenales.

Esto es lo que quería decirles… Ahora pueden pasar a las preguntas…

María A.: Mi nombre es María A. y quería preguntarle si en el campo del arte literario estoy bien encaminada y forma parte de mi misión.

Ron Hubbard: No debes dejar lo que estás haciendo porque no solamente es muy bello para tu persona… No crean que halagarse a sí mismo es falta de espiritualidad. Uno a veces debe tener incentivos, porque hasta en el plano 5º hay incentivos… Por ejemplo, nosotros nos incentivamos cuando vemos que hay seres del plano 2º que se elevan espiritualmente y van cambiando de plano hacia niveles vibratorios más sutiles.

Pero, por el contrario, ¡que poco incentivo es observar que hay miles y miles de espíritus del Error que nos escuchan y a pesar de ello hacen caso omiso de nuestras enseñanzas!

No nos sentimos lastimados, porque al no haber ego no hay forma de lastimarnos. Sí, hay una especie de desaliento −si se me permite esa expresión− al ver que el resultado que tenemos es muy escaso.

Volviendo al caso tuyo, hermana, es bello para tu persona lo que estás haciendo, y aparte es Servicio para los demás, porque todo lo que es escritura y después es leído por otras personas influye en su crecimiento.

María A.: ¿Puedo ampliar la pregunta?

Ron Hubbard: Sí, adelante.

María A.: ¿En esta misión recibiré ayuda de entidades superiores?

Ron Hubbard: Percibo a nivel telepático que ya estás recibiendo ayuda de diversas entidades.

María A.: ¿De qué modo recibo esa ayuda?

Ron Hubbard: La ayuda la puedes recibir en el cuerpo causal o de ideas…Lo sabes porque, por  ejemplo, cuando en un momento dado tienes que concluir un tema, que para elucubrarlo te llevaría mucho tiempo, de pronto la respuesta viene a tu conciencia en un instante. Esto significa como que te fue influido de alguna manera, pero no debe interpretarse que las entidades vayan a hacer el trabajo por uno. Sí, a veces pueden dar una especie de empujoncito. Y en el futuro vas a tener más apoyo aún.

María A.: Otra pregunta que quiero hacer es acerca de cuál es la diferencia entre Psicología Transpersonal, que yo he estudiado, y la técnica que ha desarrollado el profesor Olguín, es decir, Psicointegración.

Ron Hubbard: Lo voy a decir yo por Johnakan, que es quien ha desarrollado Psicointegración. Psicointegración es un paso más allá de la Psicología Transpersonal. Se ocupa principalmente de la parte del ego. Se ocupa principalmente de lo que es el apego humano, la ignorancia que invita a no querer elevarse… En este momento Johnakan me está dictando una frase: “Cuanto más conocimiento tenemos en el mundo espiritual, más dolor sentimos”.

Lo traduzco: Cuando uno más se integra a otro espíritu, cuanto más conocimiento se tiene del alma, sea humana o de seres de otros sistemas de nuestra galaxia o de otras galaxias, más uno se va dando cuenta de todo lo que le falta a la mayoría de esos seres para elevarse, y entonces más se sufre… Uno no puede dejar de sentir dolor por el sufrimiento de esos seres.

Psicointegración enseña, en este sentido −algo que Transpersonal hace en forma muy superficial, muy “de taquito”, como dirían ustedes−, que “aquel que tiene más ego, más afán de dominio, que más trata de ser protagonista, es el que más sufre”.

La única manera que uno tiene de no sufrir es desapegarse. Pero esto puede ser mal entendido. Desapegarse o, como dice mi receptáculo, no necesitar, no significa no preocuparse por el otro, sino tener más tiempo para dar al otro, ya que esto es lo importante.

No significa “desamor”, sino todo lo contrario, “tener más tiempo para dar amor”.

Interlocutor: Otra pregunta es si Psicointegración sirve para todos o para algunos sirve Dianética, para otros Cienciología…

Ron Hubbard: En el plano físico se descubrió la vacuna Sabin. ¿Qué me hace falta, si yo tengo seis meses de edad, la Sabin o la Salk?

Interlocutor: Obviamente la Sabin…

Ron Hubbard: Entonces, si yo puedo darme la Sabin, que son gotas, ¿para que me voy a aplicar la Salk, que se da en la espalda?... Como cosa aparte te informo que yo me la apliqué en vida…

Es decir, ¿para qué utilizar cualquier otro tratamiento teniendo a mano Psicointegración, si nosotros sabemos que el origen del sufrimiento son la ignorancia y el ego y esta técnica es ideal para eso?

 Concluyendo, si sabemos que en todos los espíritus −en todos−, la mente reactiva está, y si sabemos que integrando los yoes, integrando el ego, no hay manera de tener engramas, ¿para qué vamos a buscar entonces otro método si disolviendo e integrando los egos solucionamos el problema?

Interlocutor: Eso está bien, Maestro, pero cuando usted estuvo encarnado vino con la misión de desarrollar Dianética y luego Cienciología, y Freud vino antes para desarrollar el Psicoanálisis… La pregunta es si a cada momento de la civilización le corresponde desarrollar una determinada técnica, para la que está preparada la raza y no otra para la que no está preparada.

Ron Hubbard: ¡Aún no está preparada para Psicointegración! Nosotros sabemos que el 90 % de las personas hace Psicoanálisis freudiano, Psicoanálisis lacaniano, y conversando con entidades desencarnadas, grandes Maestros de la Psicología, ellos mismos reconocen que eliminando ese apego no es necesario ninguna ayuda psicológica que disuelva ningún tipo de trauma, porque no hay manera de sembrar traumas donde no hay ego.

Sería como si tú en el plano físico quisieras sembrar una planta en el asfalto.

O sea que Dianética y Cienciología eran necesarias −y lo son aún−, porque dentro del plano encarnado, y dentro de lo que vamos evolucionando, la raza todavía no está preparada debidamente para Psicointegración, porque esta técnica implica dejar de ser protagonista para otorgarle el protagonismo al otro…

Interlocutor: Sé, por experiencia propia, lo difícil que es lograr eso…

Ron Hubbard: Fíjate que en el plano físico está jardín maternal, jardín de infantes, primeros grados de la primaria, los de la secundaria, terciaria, universitaria y los postgrados.

Y así como hay personas, y esto lo digo con sumo respeto por todos los credos, que según su idiosincrasia o necesidades van, por ejemplo, al culto que aquí se llama evangélico −y que en otros países se llama protestante o luterano−, hay otras personas que, también según su idiosincrasia o necesidades, van al culto Católico o al Espiritista.

Interlocutor: Entiendo el punto…

Ron Hubbard: Vamos a hablar de los evangélicos… Ellos, con un pastor que diga ¡Aleluya!, ya están contentos. Pero esto a ti no te serviría, porque es como si fueras un profesor de álgebra y te quisieran enseñar a sumar con el contador. Obviamente dirías: ¡Pero por favor, esto ya lo pasé! No se le puede enseñar a sumar así a un profesor de Trigonometría, pero a otras personas sí les serviría.

Interlocutor: Esto está claro, Maestro… Me gustaría ahora que amplíe un poco la explicación, si es posible, sobre el sistema de auditación de Psicointegración.

 Ron Hubbard: En realidad, Psicointegración no es auditación. Lo que hace Psicointegración es que cada yo que está disperso recobre su verdadera función, que se acomode en la mente reactiva, para que esta mente sea analítica. Lo que se busca es disolver o transmutar ese ego. Al transmutar ese ego ya no hay campo fértil para los engramas.

No se audita a la persona con Psicointegración. Con Psicointegración se la trata como si fuera en Psicología Transpersonal, pero de alguna manera haciéndole ver a la persona que no debe necesitar, que debe tener todo el tiempo para dar.

Lo importante es no ser protagonista. Aquella persona que no es protagonista nada lo va a lastimar, nadie lo va a herir, no va a ser susceptible y por añadidura sus engramas van a desaparecer, porque los engramas aparecen en el protagonismo.

Interlocutor: ¿Podría ser válido el ejemplo para explicar a Psicointegración de que este tratamiento es como hacer infértil el terreno para que no crezca la hierba, es decir, en lugar de arrancarla como se hace en Dianética?

Ron Hubbard: El ejemplo es válido para ser entendido, aunque no es muy exacto del todo… Reitero, entonces, que no se trata de una auditación, ni siquiera de Psicoauditación, que es la auditación al Thetán.

Se trata de algo más profundo y sencillo a la vez. Se trata de que la persona deje de protagonizar. Lo que ocurre es que al estar uno encarnado es muy difícil dejar de protagonizar.

Todo es protagonismo. Es protagonismo aquel que de una manera se siente admirado por el otro. Es protagonismo aquel que tiene un título… En el verdadero Servicio no hay títulos, ni madre, ni padre, ni doctor, ni psicólogo, ni siquiera amigo. Somos todos Servidores. Los rótulos los ponemos porque estamos en una sociedad donde de alguna manera los precisamos, pero nosotros no tenemos que tomarlos así a la tremenda.

De alguna manera, si mi receptáculo es doctor, es doctor para los demás, pero no para él.

Interlocutor: En el caso de Oscar S., aquí presente, le serviría por ejemplo Psicoauditación, es decir, la auditación directamente a su Thetán?

Ron Hubbard: Podría ser útil la auditación a su Thetán, pero aceptando Oscar ser tratado con Psicointegración, considero preferible esta técnica a su parte encarnada en lugar de Psicoauditación a su Thetán.

Considero que todos los caminos de Luz son válidos y los que fallan son los seres humano y no los caminos. Voy a dar un breve ejemplo antes de retirarme porque el receptáculo está muy agotado.

Una de las corrientes más importantes del Planeta es la de los sufíes, que se manejan en un 50 % por sus creencias y en otro 50 % por sus anécdotas, que son tan sabias que merecen, para decirlo de alguna manera, “reverencia” −o “sacarse el sombrero”, como dicen ustedes−, de parte de aquellos que están en el camino.

Sin embargo, en la mayoría de los países donde se practica esa filosofía la ignorancia de sus habitantes es total, con un apego tan grande y unos deseos de poder tan enormes, sumado a una enorme indiferencia por el dolor del otro −igual que los países donde se practica el Budismo, que es una de las filosofías más importantes del planeta−, que llegan al colmo de la perversidad de amputar la mano de sus bebés para pedir limosna… ¿Qué clase de budistas son?, ¿qué clase de mahometanos son?,  ¿qué clase de hinduistas son?

Nosotros, cuando estamos encarnados, amamos a nuestros hijos con un amor personal, y no está mal porque son etapas… Cuando yo estaba encarnado también amaba de forma personal a muchas personas… Este amor personal es algo natural en los seres humanos, y por eso nos es difícil concebir que alguien pueda tener una conducta tan antinatural, tan execrable.

¿Qué espíritu tan cruel es el que está dentro de esos receptáculos para que transformen en lisiados a sus propios hijos amputándoles sus miembros para que inspiren piedad a los transeúntes y obtener así algunas míseras rupias más?

Bueno, ¡ésos practican filosofías Sufí, Budismo, Brahamanismo, llamado hinduismo…!

El hermano de Luz Mahatma Gandhi dijo en una oportunidad: “Adoro la filosofía cristiana, pero estoy decepcionado de los cristianos”. Y yo, Ron, por mi parte digo: “Adoro la filosofía oriental, pero estoy decepcionado con los orientales”…

Obviamente, es una manera figurativa de expresarlo, porque los amo a todos, pero quiero que entiendan la paradoja de que filosofías muy elevadas puedan ser degradadas por sus seguidores.

El problema, por lo tanto, como ya dije, no son los lineamientos espirituales sino aquellos que los practican.

En uno de los primeros mensajes que se dieron hace tres años terrestres, se dijo que hay maestros que están tan equivocados que en vez de convocar para que de alguna manera reverencien al Creador, convocan para ser ellos mismos los reverenciados.

Ése es el gran error, pues lo que tiene que practicar un Maestro de Luz es, por sobre todas las cosas, la humildad, el Servicio, y eso las religiones tradicionales de Occidente no lo hacen: quieren ser servidos.

Se ponen en una especie de pedestal imaginario, o físico verdadero, y se hacen literalmente adorar por sus feligreses, y éstos van como ganado a adorarlos, olvidándose del Padre, que es a quien deben dirigir sus miradas…

El receptáculo está muy agotado y se cada vez más se le dificulta traducir mis ideas…

Interlocutor: Todo esto está muy claro, Maestro, no es necesario ahondar más en el tema… Para terminar la sesión, ¿qué espíritus están presentes?

Ron Hubbard: El Maestro Jesús, los maestros Siddharta, Lao Tsé, Confucio, Dwjal Khul, Blavatsky, Serapis, Kwan Yin, Nagarjuna…

Quiero decir una palabra respecto a Nagarjuna. Nagarjuna es uno de los más grandes filósofos de todos los tiempos, alcanzando la culminación con su teoría del vacío. Me gustaría que busquen esa teoría y vean lo hermosa que es…

Interlocutor: Lo haremos…

Ron Hubbard: Mis bendiciones para todos…

Interlocutor: Hasta luego, Maestro, y gracias.

Seguidamente se transcribe la primera sesión de Psicointegración celebrada en el planeta Tierra, donde le fue aplicada al propio interlocutor, Horacio Velmont.

 

 

SESIÓN DEL 11/6/99

 

Médium: Jorge R. Olguín

Interlocutor: Horacio Velmont

Entidad que se presentó a dialogar: Johnakan Ur-el, Yo Superior o Thetán de Jorge R. Olguín.

 

Interlocutor: ¿Quién está presente?

Johnakan Ur-el: El Thetán de este receptáculo, Johnakan.

Interlocutor:Te recuerdo que la sesión de hoy la habíamos programado para que me apliques la terapia que este receptáculo desarrolló en el plano físico. Yo conozco la Auditación dianética y se cómo funciona, pero no sé nada de esta terapia.

Johnakan Ur-el: Psicointegración es un camino sencillo, tan sencillo que es obvio, y de tan obvio que es, tal vez la persona se desencante y lo desestime diciendo: “¡Pero esto no es lo que yo esperaba!”.

¿Qué significa Psicointegración? Psicointegración significa “integrar todos los roles”, integrar todos los “yoes”.

El ser humano encarnado y los espíritus del Error tienen distintos yoes. Esos yoes hacen que tanto unos como otros vivan cometiendo errores y sean informales.

Interlocutor: Creo que Gurdjieff hablaba de algo similar cuando se refería a la falta de unidad en el hombre…

Johnakan Ur-el: Este Maestro, que está conmigo en el 5º nivel de vibración espiritual, cuando estaba encarnado explicaba que el hombre era como una casa en la que el amo se hubiera ausentado quedando al mando sus sirvientes…

Interlocutor: Sí, recuerdo ese pasaje en el libro de su discípulo Ouspenky, llamado “Fragmentos de una enseñanza desconocida”.

Johnakan Ur-el: … y donde cada sirviente quiere tomar el rol de mando y lo toma mal, hasta que viene el encargado y ordena que cada sirviente cumpla con su rol, que cada yo cumpla con su rol.

Lo que Gurdjieff no sabía, porque obviamente no estaba al tanto de Psicointegración, es de que ese encargado es el Yo Central.

Interlocutor: ¿El Thetán?

Johnakan Ur-el: No. Dejemos al espíritu y hablemos de los roles del espíritu. Hay un Yo Central, que tiene cada espíritu –generalmente el espíritu encarnado– y que es el que comanda, pero no obliga.

Entonces, los distintos yoes, tomados por el ego, van a la periferia y en la periferia quieren sobresalir, quiere ser protagonista.

Cuando se contactan con el centro de la conciencia, ahí se contactan con el Yo Central, que es un yo de discernimiento. Ese Yo central es el que está conectado con el Yo Superior, que en este caso sería el 90 % del espíritu que esta en el otro plano de vibración.

Pero cuando el espíritu está desencarnado, el Yo Central y el Yo Superior son lo mismo, porque ya están unidos.

Esto no significa que el espíritu, al estar desencarnado, tenga más sabiduría. Tiene más conocimiento, tiene más memoria por todas las vidas anteriores, pero el ego hace que ese espíritu se olvide de todo lo bueno que puede haber aprendido, por querer sobresalir o por emplear distintos roles.

Lo que sucede con otras personas que poseen ese ego, es que el ego –y voy a utilizar una expresión de ustedes– es el primo hermano de la soberbia.

O sea, no se puede tener soberbia si no se tiene ego. No se puede ser susceptible si no se tiene ego. No se puede ser suspicaz si no se tiene ego.

Ningún espíritu se puede ofender si no tiene ego, porque cuando el ego ha sido integrado comanda el Yo Central, que es el yo de discernimiento, y nada puede ofender.

Muchos terapeutas creen –porque desconocen– que el ego debe ser vencido, pero la realidad es que el campo de la conciencia no es ningún campo de batalla.

Escucho a muchos terapeutas decir: “Hay que luchar contra el ego”, “hay que luchar contra esa tentación”, “hay que luchar contra…”.

O si no dicen “pero”. Al decir pero están oponiendo. El pero y la lucha son cosas negativas en el campo de la conciencia, porque cuando uno dice pero está objetando. El objetar no deja de ser un prejuicio, porque está dudando de lo que le está diciendo el otro.

En Psicointegración, entonces, se considera de mala educación, cuando una Entidad está hablando, decirle “pero yo creo…”, porque al decirlo, indirectamente está objetando.

Interlocutor: ¿Y como se podría decir entonces cuando uno no está de acuerdo con lo que le explican?

Johnakan Ur-el: Se podría interrumpir a la entidad diciendo: “Quizás pudiera ser de tal manera…”. Obviamente, las Entidades no se van a amilanar porque alguien diga: “pero”, sino que lo van a tomar con sonrisa, con comprensión, pero como esto no es una sesión sino más bien una clase, estoy explicando que el pero no deja de ser una objeción hacia algo, y toda objeción es prejuicio.

Interlocutor: Entiendo el punto.

Johnakan Ur-el: Sigamos… Los roles pueden ser perfectamente integrados, y ésa es la manera de actuar. Ningún rol, ningún yo, debe ser vencido, porque el campo central de la conciencia, como ya dije, no es un campo de batalla. El campo central de la conciencia es un campo de integración.

Es muy difícil integrar los roles, porque siempre pensamos que ese yo que toma el mando es el Yo Real, que ese yo que toma “la posta”, como dicen ustedes, somos nosotros mismos, y no es así.

Hay un ejemplo muy importante, y lo ha dado Gurdjieff cuando estuvo encarnado –me refiero a este Maestro porque tú recién lo has nombrado–, del joven que tiene un yo a la noche cuando se está por acostar que dice: “Mañana me debo levantar a determinada hora de la madrugada porque tengo que hacer determinada cosa y se duerme mentalizado de que tal cosa la tiene que hacer sí o sí.

A la madrugada, cuando suena el despertador, quizás el que esté al mando sea otro yo, un “yo perezoso”, y cuando la persona que está con él le dice que se tiene que levantar, el “yo perezoso” responde que tiene tiempo de hacer la cita hasta las 12.

– ¿Pero no era que te tenías que encontrar con fulanito a las 6 de la mañana?

– Sí, pero en la oficina lo puedo encontrar porque va a estar hasta las 12… Voy a aprovechar para dormir una hora más…

Ese yo que a la mañana dice esto no tiene nada que ver con el anterior que estaba seguro de que se iba a levantar a las seis de la mañana. Y quizás sean las 9 de la mañana y todavía ese yo perezoso está haciendo que ese espíritu remolonee en la cama y no se levante.

Interlocutor: La pregunta es a dónde fue el yo de la noche…

Johnakan Ur-el: Está, pero en un plano relegado, porque el otro yo tomó el mando.

Interlocutor: ¿Se puede decir que es una lucha de poderes entre los distintos yoes?

Johnakan Ur-el: Así es. De la misma forma como en los planos 2 y 3 de vibración espiritual, que son planos del Error, hay luchas de espíritus por tomar el mando, dentro de un mismo espíritu hay luchas de yoes.

Aquel psicólogo que no entiende diría que es una persona paranoica, porque para ellos, según su versión de paranoia, una conducta así significa que la persona tiene distintas personalidades.

Interlocutor: ¿Personalidad dividida?

Johnakan Ur-el: En este caso no son personalidades divididas, por que “personalidad dividida” es como que uno no se acuerda lo que hizo la otra personalidad cuando tuvo el mando y hasta tiene una amnesia temporal de lo que el otro hizo, como aquel caso fabulado del doctor Jekyll y míster Hyde.

En este caso, el yo de la mañana –porque al fin y al cabo son roles, la memoria del espíritu está– se recuerda perfectamente lo que dijo la noche anterior a las 11 de la noche de que se tenía que levantar.

No es que tenga una amnesia y se olvide. No es paranoia, porque recuerda perfectamente, pero el hace que esa persona no se levante es e