Es
importante aclarar que los ángeles no son espíritus. Son entidades de Luz que moran en el 6º plano de vibración supraenergética
y cumplen distintas funciones, siempre para servicio del ser humano.
No
sólo son mensajeros divinos, como el amado Arcángel Gabriel. También hay ángeles protectores que tratan de evitar accidentes
u otras desgracias, salvo que la persona tuviera que vivir determinado incidente por karmas pendientes.
Los
ángeles actúan tanto en el nivel material como en los niveles espirituales donde hagan falta.
Su
vibración tan elevada está en concordancia con su amor, por eso los ángeles se abstienen de emitir juicios... y gozan haciendo
servicio.
Los
seres encarnados visualizan a los ángeles proyectando sobre ellos las características humanas. Ven la imagen angélica de acuerdo
a sus necesidades.
La
persona protectora puede ver a un bebé con alitas. Aquel que se refugia en la soledad, quizás vea a un ángel con figura humana
adulta y, aunque los ángeles no tienen sexo, pueden llegar a visualizar a una mujer o a un varón, según las expectativas del
subconsciente.
La
verdadera imagen angélica no tiene nada que ver con un ser antropomórfico sino con una luz.
Aquel
que tenga el don de la mediumnidad vidente, podrá visualizar un trazo de luz, una línea o un punto brillante, generalmente
en tonos blancuzcos. Entonces sabrá que estará viendo un ángel.
Aunque la mayoría de los seres humanos, debido a conceptos
ya establecidos, sólo ven a los ángeles con las formas ya conocidas.
Algunos
estudiosos describen a los ángeles como pulsaciones lumínicas, pero no de la luz visible que todos conocen, sino de una luz
que surca el universo supraenergético y mora en el 6º nivel de vibración espiritual.
De
los que están en contacto con el ser humano hay cuatro que son más conocidos: los arcángeles serafines Gabriel, Miguel, Rafael
y Uriel.
Existe
una jerarquía angelical que está formada por nueve cualidades: Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Potencias, Virtudes,
Principados, Arcángeles y Ángeles.
Cada
cualidad está conducida por un Príncipe, al cual acompañan ocho ángeles.
El
Príncipe de los Serafines es Metatrón, que en hebreo significa “Rey de los Ángeles”.
Otra
traducción sería “El que ocupa el trono vecino al trono de Dios”.
Su
energía es tan sutil que roza la energía de los elohim o dioses menores. Aun estando en el 6º nivel de vibración supraenergética,
tiene el don de comunicarse en forma periódica con las Energías Divinas del 7º nivel.
Dirige
con amor a la mayoría de los seres espirituales, siempre en beneficio de todos los espíritus en evolución.
Muchos
investigadores lo confunden con Kether, el Primer Sephirah.
El
príncipe de los Querubines es Raziel, que en hebreo significa “Secreto de Dios”.
Esta
entidad de amor orienta espiritualmente a todas las criaturas que se sienten desamparadas.
El
príncipe de los Tronos es Tsaphkiel, que en hebreo quiere decir “Ángel de la noche”. Otra denominación es Auriel.
Éste
ángel ayuda a los seres encarnados a encontrar su camino espiritual.
El
príncipe de las Dominaciones es Tsadkiel, del hebreo “Fuego de Dios”.
Su
función es ayudar a aquellos seres que se encuentran faltos de ánimo para emprender una tarea altruista.
También
se lo conoce como Uriel, el Arcángel de la Salvación. Fue quien condujo a Téraj, a su hijo Abraham y a su nuera Saray fuera
de la ciudad de Ur, hacia Jarán, en Canaán.
Uriel
se ocupa de ayudar a las personas a organizar su vida, tanto laboral como afectiva.
El
príncipe de las potencias es Camal, que en el idioma hebreo es “Socorro y fuerza de Dios”. Influencia en los espíritus
en evolución para que, a través de la unión con otros seres, encuentren la fuerza para salir adelante.
El
Príncipe de las Virtudes es Raphael, o sea, “El Ángel que Cura”. También se escribe Rafael. Está a cargo de remediar
los males espirituales, armonizando con su amor a cada ser que se sienta abatido.
En
el Libro de Tobías se lo describe como un ángel misericordioso, que cura a Tobit, padre de Tobías; libera a Sarra del influjo
maléfico de Asmodeo, un espíritu del error, y la entrega como mujer al joven Tobías, de quien es fiel compañero de viaje en
la ruta a Ragués de Media.
Rafael
actúa también sobre los problemas psicosomáticos.
El
príncipe de los Principados es Haniel, que en hebreo quiere decir “Gloria o gracia de Dios”.
Este
ángel trata de orientar a todos los espíritus del error. También apuntala en la parte afectiva a los seres encarnados en el
plano físico.
El
príncipe de los Arcángeles es Miguel, del hebreo Micael, que significa “Quién es como Dios”.
Cuando
la evolución espiritual recién comenzaba, este ángel era el paladín en la lucha contra el mal. Actualmente, es el arcángel
de la Paz. Al invocarlo, se le pide que trabaje por la armonía y la confraternidad entre todos los seres encarnados.
Algunos
estudiosos de la Cábala lo llegaron a confundir con Metatrón.
El
príncipe de los Ángeles es Gabriel, del hebreo Gebher y su traducción es “La humanidad de Dios”.
Su
misión es recordarle a todos los seres vivos que El Padre los ama y que jamás van a estar desamparados.
Cuando
se lo invoca se le debe pedir por la unión de todos los hombres y que equilibre las emociones de aquellos que son muy impulsivos.
Los
mahometanos sostienen que Gabriel le dictó el Corán a Mahoma. En la Biblia está escrito que el amado Gabriel le anunció a
María el nacimiento del Maestro Jesús.
Hay
que destacar la labor de Rehael, el Séptimo Ángel de las Potencias. Su tarea es proteger a los seres encarnados que están
en Misión, de todas las influencias negativas que entorpezcan dicha misión, sea de sanación espiritual o de difusión de la
Palabra Divina.
Al
hablar de las entidades angélicas es de suma importancia destacar el rol de Luzbel, cuyo nombre significa “Portador
de la Luz”.
Tiene
un papel preponderante en la evolución espiritual de los seres encarnados, puesto que El Absoluto lo eligió para tentar al
ser humano y así fortalecer su resolución espiritual.
Lo
acompañaron 72 ángeles voluntarios, a los que se les borró la memoria por Misericordia Divina y de esa manera fue como se
formaron los llamados Demonios.
Luzbel
mantuvo su memoria intacta y fue viendo a través de los milenios cómo los hombres sucumbían a las tentaciones, haciendo casi
infinito su sufrimiento. Pero lo soportaba por su incondicional amor a Dios.
Luzbel
es conocido como Lúcifer, el Príncipe de los demonios.
La
tradición dejó de verlo como una entidad de Luz que ayuda a crecer espiritualmente al ser encarnado, sino que lo compara con
un ser maligno que corrompe el espíritu.
Hay
que tener una gran fortaleza interior para vencer a las tentaciones y sobreponerse al lastre del ego. El Maestro Jesús salió
airoso de la prueba y Luzbel vivió una gran satisfacción por ello, aunque a muchos todavía les cueste entender esa emoción.
El
Absoluto es La Sabiduría y no todos los seres pueden llegar a entender Su discernimiento.
Uno
de los ángeles más importantes y que muy pocos tienen en cuenta es el Ángel de la Tierra. Así como la Tierra tiene un Logos
Planetario, también tiene un Ángel que la protege, junto con todos los seres que la habitan.
Es
como un Ángel de la Guarda, pero a nivel planetario. Su nombre es Geanel y está en la cualidad de los Tronos. (Otra denominación
es Gaianel).
Los ángeles
CONCEPTOS
ERRÓNEOS
Muchas personas
tienen un concepto erróneo de las entidades angélicas, no solo en cuanto a su forma, sino en cuanto a su comportamiento y
carácter.
La
vez pasada vino una paciente a mi consulta. La señora poseía conocimientos de los temas esotéricos, pues tenía un grupo espiritual.
La función de ese grupo era, aparentemente, "limpiar" lugares densos, sacando de allí a los espíritus del error y a los demonios
que pudiese haber.
Me
contó que fueron a "limpiar" un galpón abandonado, perteneciente a una fábrica. Los dueños querían ponerlo en condiciones
y volverlo a habilitar, pero como eran muy superticiosos, querían primero librarlo de todas las presencias maléficas.
Este
grupo llegó hasta allí y los más decididos abrieron el portón. Adentro, visualizaron dos angelitos con forma de bebés. Esos
pequeños seres estaban completamente aterrados, debido a las presencias nefastas que había en el lugar.
Le
dije sonriendo a la señora que las entidades del error o los demonios que allí había se burlaron del grupo. Primero: Los ángeles
son seres de Luz y se visualizan como trazos. Aquellos que los ven con forma humana, sea como bebés o como seres adultos esbeltos,
los visualizan así por una necesidad propia. Segundo: Así como nosotros, que estamos en el plano físico 1, no podemos visualizar
a los seres más sutiles, salvo que tengamos el don de la mediumnidad, tampoco los demonios y los espíritus del error los pueden
ver. Ellos también están en planos más densos, por lo tanto, tampoco pueden coexistir en el mismo hábitat. Razonando eso,
sabremos que no tienen cómo interactuar con los seres angélicos y menos dañarlos. Por lo tanto, nunca un ángel tendría miedo
de un ser demoníaco. Y aunque pudieran convivir en un mismo plano, los ángeles tienen tan alta dosis de amor que, con tal
de apagar la ira de los demonios, se prestarían a sufrir si con eso lograran transmutar el mal inherente de esos seres de
las sombras.
La
señora me preguntó: - Entonces... ¿Qué vimos? - y me miró intrigada - Vieron entidades oscuras - le respondí - fingiendo estar
aterradas para trasmitirles ese terror a ustedes. Se burlaron de ustedes, aprovechándose de sus escasos conocimientos del
tema.
Mi
paciente continuó su relato y me dijo que al terminar el supuesto exorcismo en el galpón, visualizaron una batalla campal
entre ángeles y demonios, y dejando las cosas que trajeron (platitos, velas, incienso, etc.) huyeron del lugar sin terminar
de "limpiarlo".
Le
reiteré lo anterior: Jamás podría luchar un ángel con un demonio por dos razones: 1) Los seres angélicos dan Luz a través
del Amor. No cabe en ellos el más mínimo pensamiento de agresión. 2) Están en distintos planos de vibración. No pueden interactuar
ángeles y demonios.
Y
le terminé contando que una vez me estaba por anotar en un curso, dictado por un matrimonio que hacía mediumnidad y se contactaba
con el Arcángel Miguel, que era quien "dictaba" los Mensajes de aprendizaje. El señor me dijo: - Trate de no faltar a las
clases porque si Miguel se enoja, baja con la espada flamígera y castiga a los que no cumplen sus reglas - Obviamente, no
fui a dicho curso, pues supe al instante que no sabían nada del tema. Los ángeles no se enojan, son Amor. Los ángeles no castigan,
son Misericordia. Los ángeles no ponen reglas, son Servicio.
Si
el ser humano encarnado empieza a conocer el carácter dulce de los ángeles, aprenderá a amarlos. Ellos son alegría y solo
sufren cuando nos ven sufrir a nosotros. No saben lo que es el odio, pues viven para Amar.
Podemos
llegar a ellos, viviendo para amar y en función de Servicio, pues esa es la única manera de elevarnos. Depende de cada
uno de nosotros.
EL KARMA EN LOS ÁNGELES
El plano físico es como un inmenso pozo
gravitatorio. Las
entidades espirituales que encarnan están sujetas a los vaivenes
de dicho plano:
el ego actúa en forma nefasta, haciendo que el
ser encarnado protagonice distintos roles de dramatización.
El
apego desmesurado puede llegar a transformar a la persona en
un ser egocéntrico. Su
cuerpo de deseos se verá expuesto a
diversas tentaciones egoicas y tanto los espíritus
del error, los
demonios, como las energías lúdicas, aprovechan esa brecha
para
manipular al ser humano y así sumirlo en conductas
negativas,
entorpeciendo su Evolución.
Los
ángeles no están exentos de caer en las mismas
circunstancias, pues
al encarnar en la Misión que fuese, su
memoria es automáticamente borrada por
el velo akáshico.
Al igual que los espíritus, los ángeles
encarnan con solo
un 10% y su 90% restante permanece en el plano
6º.
Entonces... ¿Cómo revierten su asignatura
pendiente
aquellos ángeles que cometieron errores? Dentro del plano 6º
hay un sub-plano llamado Limbo, donde
van esos ángeles que
sufren un efecto kármico debido a una conducta errónea.
Además,
si las entidades angélicas que han encarnado en el
plano 1º cometieron actos de crueldad, ya sea
por impulsos
emocionales o por ansias de poder, también pueden (de alguna
manera) descender de nivel de vibración.
¿Cómo? Así como la
parte que encarna en el plano físico es un 10% del total de la
entidad,
si arrastra karmas graves ese 10% puede bajar a los
niveles 3, 2, -1 y -2, y
ya allí vivenciar el apego, la ignorancia
o el dolor de los seres que habitan esos
planos. O sea, no
desciende el total de la entidad (como pasa con los espíritus),
sino
el 10% que cometió los actos hostiles que generaron esos
karmas. Una vez aprendida la lección kármica
puede retornar
a su plano o pedirle a los Lípikas volver a encarnar en el plano
físico para terminar
la Misión que había dejado inconclusa en
su vida terrenal anterior.
Recuerden
que en el plano 1º no hay garantías de nada.
Aquellos que encarnan (ángeles o espíritus) pueden volver
a
equivocarse.
Prof. Jorge Raúl Olguín.-
orguin_jorge@yahoo.com