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Suficiente
Cuando mis amigos deciden
que ya estan hartos de America
comienzan a añorar el olor
de la salsa de pescado, la sedosa textura
del arroz recien cocido, el clima mas calido,
el privilegio de maldecir
en su propia lengua.
Cuando empiezan a hablar
de las pesquisas de la poli, calles
por donde no puedes andar si no eres
negro o blanco, o el hueco vacio
que sientes despues de las noticias de las seis,
se que ha pasado,
han empacado sus cajas
con nostalgia, han firmado sus nombres
con letras pre-hispanicas.
Y ahora estamos hablando
en diferentes idiomas,
ya no puedo decirles
que no hay nada mas bello que
cruzar hacia el este sobre el puente Tappan Zee
bajo la lluvia,
o leer a Walt Whitman,
o escuchar a Miles Davis
justo despues de que el sol se haya puesto o incluso
solo el zumbido puntual del cartero
que se mueve con la tristeza
de las tardes de La Habana.
Ultimamente vengo recibiendo
extrañas cartas en mi buzon,
con sello de una fecha
que aun no ha ocurrido,
y las abro todas
como si siempre me hubieran
pertenecido,
y todo aquello que estoy a punto de decir
ya estuviera archivado
en una oficina sin ventanas
y un oficinista que pone una x
delante de mi nombre simplemente porque
es su deber hacerlo.
Un dia metere en el buzon una tarjeta
sin contenido, tan solo
la caligrafia
de un rio, y al reverso
con tinta invisible dire:
disculpad mi felicidad,
os he traicionado a todos.
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